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La
perseverancia y la voluntad unidas pueden lograr
muchas cosas, los inmigrantes saben de esto, porque
lo viven en carne propia todos los días.
No es fácil lograr salir adelante en una
nación nueva, con códigos culturales
distintos a los del país que los vio nacer,
pero los inmigrantes están dispuestos a
hacer sacrificios casi imposibles por alcanzar
su sueño de tener una vida mejor.
El caso de la joven Astrid Rivas es un ejemplo
de cómo la convicción de querer superarse
y luchar para alcanzar metas que a priori parecen
inalcanzables, son suficientes para sentir de cerca
el sueño americano.
Astrid vino a los 4 años desde El Salvador,
y ahora con 18 años y apenas cinco pies
de estatura se prepara para ingresar a la prestigiosa
Academia Naval de Estados Unidos, con una beca
con todo pago.
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Lamentablemente,
el Senado fracasó esta semana en aprobar una
reforma migratoria que ofrecía una segunda
oportunidad a las 12 millones de
personas indocumentadas que viven en el país,
muchas de las cuales son latinas.
Los cálculos político-electorales
a corto plazo y la irracionalidad pesaron demasiado
en la mayoría de los miembros de la Cámara
Alta, que optaron por sacrificar el sueño
de millones de inmigrantes, que entre otras cosas,
hacen los trabajos que los estadounidenses no quieren
hacer y son vitales para la economía.
Esta decisión política hará que
muchos jóvenes que querían seguir
el camino que eligió Astrid, deban seguir
viviendo en las sombras y haciendo hasta lo imposible
por mejorar su calidad de vida y la de sus seres
queridos.
Pero no hay que bajar los brazos, hay que tener
presente que si Astrid lo hizo, todos lo podemos
hacer. |