Por: María
Elena Salinas
Las
jóvenes fueron seleccionadas entre las mujeres más
hermosas del mundo, pero la coronación no fue una
velada bonita. La representante de Estados Unidos, Rachel
Smith, se resbaló y se cayó durante un momento
crucial en el concurso de belleza Miss Universo, el 28 de
mayo. La competencia en traje de gala llama más la
atención por el porte de la concursante que por la
moda que eligió. En plena pasarela, Smith pisó su
vestido y se cayó. Se levantó de inmediato,
recuperó su postura y lanzó una amplia sonrisa.
Una reacción admirable.
Fue un accidente como le puede ocurrir a cualquiera, en cualquier
lugar. Pero le sucedió a la Señorita Estados
Unidos en México. Y lo que pasó después
se ha convertido en una disputa internacional.
Aunque no es raro ver a una representante norteamericana
entre las finalistas, algunas personas vieron la caída
de Smith como motivo de descalificación por lo cual
no debería haber quedado entre las cinco finalistas.
O los jueces dejaron pasar el incidente y consideraron ante
todo su porte y su belleza, o -- como algunos cínicos
lo han sugerido -- le tuvieron lástima.
Cualquiera que haya sido la razón que la llevó a
estar entre las finalistas, no justifica la reacción
de la multitud cuando le tocó a la estadounidense
responder a una pregunta de los jueces. Tan pronto como fue
mencionado su nombre hubo rechiflas y burlas y la gente comenzó a
gritar: "México, México, México".
La abuchearon tan fuerte que Smith tuvo que implorar su atención
tanto en inglés como en español.
La pregunta es: ¿Por qué lo hicieron? ¿Pensaron
que ella no merecía el honor de estar entre las finalistas
a causa de su caída? Si ese fue el caso, debieron
haber abucheado a los jueces por su decisión y no
a la Señorita Smith. ¿O fue quizás porque
el público quería ver a su candidata Rosa María
Ojeda Cuen entre las últimas cinco? Entonces porque
no abuchearon a las otras cuatro finalistas que fueron escogidas
también por encima de la reina mexicana.
Hay sugerencias -- por parte del magnate Donald Trump y otros
-- de que había razones políticas para los
gritos de la audiencia, mayormente mexicana, que estaba dentro
del Estadio Nacional en la Ciudad de México. Algunos
piensan que los espectadores se desahogaron contra la representante
de Estados Unidos por las tensiones políticas entre
Estados Unidos y México en el tema migratorio. "Su
presencia les recordó al absurdo muro que se está construyendo
en la frontera", dijo un analista mexicano. "Fue
una muestra de rechazo a la política exterior de Estados
Unidos", dijo otro.
Si de hecho hubo motivos políticos detrás de
la rechifla contra la Señorita Estados Unidos, los
mexicanos deben condenar las acciones del grupo de espectadores
por su comportamiento tan despreciable hacia una candidata
que representa a su país con orgullo y honradez como
las demás aspirantes. Afortunadamente, México
es todavÌa una democracia y cualquiera que disienta
de las políticas de su vecino del norte puede protestar
y llevar sus quejas hasta la embajada de Estados Unidos.
Es muy difícil saber lo que pasó por las mentes
de los espectadores en la velada final de Miss Universo esa
noche. Es posible que todas las razones mencionadas influyeran
en sus acciones, o que la respuesta espontánea de
algún resentido provocara una reacción en cadena.
Cualquiera sea la razón, envió un mensaje de
falta de respeto y de intolerancia de los mexicanos a una
audiencia de televisión de alrededor de 600 millones
de personas en 180 países.
Sin duda el incidente le dolió más a Smith
que el propio golpe de su caída. Y también
terminó opacando lo que debería ser una celebración
para la ganadora, Riyo Mori. Efectivamente, en caso de que
se haya perdido la noticia entre los titulares sensacionalistas,
la ganadora del concurso Miss Universo 2007 es una joven
bailarina japonesa quien espera que el público recuerde
más el momento de su coronación que el tristemente
celebre abucheo a la candidata de Estados Unidos.
(*) Conéctese a www.mariaesalinas.com.
(c) 2007 by Maria Elena Salinas
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