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Hace
45 años, un 2 de agosto de 1964, el presidente
Lyndon B. Johnson promulgó la Ley de Derechos
Civiles, la cual condensa las protecciones y
privilegios de los poderes personales dados a
todos los ciudadanos por la ley.
Ejemplos de derechos civiles y libertades incluyen
el derecho a una indemnización si uno es
lesionado por otro, el derecho a la privacidad,
el derecho a protestar pacíficamente. Asimismo,
hay derechos constitucionales más generales
como el derecho de voto, a la libertad personal,
a la libertad de movimiento y a la protección
igualitaria.
Pero la Ley de Derechos Civiles no surgió de
la noche a la mañana. Fue en realidad el
fruto de una lucha dolorosa y sangrienta, durante
un periodo oscuro para nuestra nación y
que muchos consideran comenzó en 1955 con
el boicot a los autobuses en Montgomery en 1955
y terminó con el asesinato de Martin Luther
King en 1968. Aunque el movimiento de derechos
civiles continúa en otros frentes, como
el que actualmente protagonizan millones de inmigrantes –en
su mayoría hispanos- en pos de una reforma
migratoria integral.
El presidente John F. Kennedy, quien fue uno de
los grandes impulsores de la Ley de Derechos Civiles,
cumplió su promesa el 19 de junio de 1963
al presentar ese proyecto legislativo ante el Congreso.
Sin embargo, no la pudo ver convertida en ley,
ya que fue asesinado el 22 de noviembre del mismo
año. Su sucesor Lyndon B. Johnson tuvo el
privilegio de promulgarla, haciendo realidad la
mayor parte de la legislación dejada por
su antecesor.
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Cuarenta
y cinco años después, vemos que
los tiempos han cambiado muchísimo. Como
recuerda en una declaración el gobernador
de Virginia, Tim Kaine, dicha legislación
se aprobó “durante una de las épocas
más tumultuosas y turbulentas de los Estados
Unidos”, y logró proveer “a
una nueva generación de estadounidenses,
la promesa de libertad y oportunidad”.
Gracias a esa ley, en las últimas elecciones
de noviembre el pueblo pudo elegir al primer
presidente de origen afroamericano, Barack Obama,
algo que era difícil de imaginar hace
apenas medio siglo.
Se han hecho muchos progresos en estos últimos
45 años, es cierto. Sin embargo, como también
reconoce el gobernador Kaine, “todavía
persisten demasiadas desigualdades y obstáculos
para muchos estadounidenses”.
Estamos de acuerdo y, al igual que él, creemos
que debemos continuar combatiendo los obstáculos
en nuestras leyes “para que podamos verdaderamente
cumplir la promesa de la Ley de Derechos Civiles
y cumplir con el ideal sobre los cuales fueron
fundados: que todos nosotros fuimos creados iguales”.
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