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| Patricia Guadalupe |
| Columnista |
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Ahora
que el Senado se despide del asunto de una reforma
migratoria y la Cámara de Representantes ni
lo considera, en el condado aledaño de Prince
William en Virginia, el concejo municipal decide
tomar el tema en sus principescas manos y aprueba
una medida para investigar el estatus migratorio
de las personas y negarle servicios a los que estén
en el país indocumentadamente.
La medida permite que la policía pregunte
por el estatus migratorio de los que “pudieran
parecer” que estén en el país
ilegalmente. ¿Qué van a hacer, arrestar
a todos que tengan cabello negro y bigote? ¿O
al que ande con botas de construcción, o con
limpiador y una esponja? O sea, el que lleve corbata,
o cabello rubio, según en condado, no podría
ser “ilegal”. La medida también
crea un plan de estudio de 90 días para ver
cuáles servicios podrían ser legalmente
negados a los indocumentados.
El senador republicano Mel Martínez, de la
Florida, uno de los principales promotores de la
fracasada reforma migratoria, dice que la medida
de Prince William es la consecuencia de no actuar
a nivel federal. “Es un retroceso en el progreso
de los derechos civiles que se han hecho en este
país en más de medio siglo”,
comentó.
Martínez dijo que duda mucho que se vaya a
volver a presentar la legislación en esta
sesión legislativa y duda también que
se vayan a considerar varias medidas aparte, como
un plan para trabajadores temporales. Los errores
en cuando a la falta de progreso fueron de ambas
partes, indicó el senador y presidente del
Comité Nacional Republicano (RNC, por sus
siglas en inglés). “Recordemos que el
presidente, un republicano, apoyó la medida.
Yo, republicano, también la apoyé,
y muchos otros republicanos a la vez lo apoyaron.
Sí reconozco que hubo voces altas en contra
del proyecto, que son voces republicanas en el Congreso,
pero también reconozco que la enmienda que
tumbó el proyecto hace un mes, la primera
vez que cayó, fue una enmienda demócrata;
y la enmienda que nos costó muchísimo
esta última vez fue una enmienda, demócrata
también”, dijo, agregando: “Hubo
15 votos demócratas en contra de la ley y
sabemos que organizaciones laborales, que tienen
mucha influencia en el partido demócrata,
estaban en contra de la reforma migratoria”.
Martínez reiteró la importancia de
la participación cívica de la comunidad
latina para continuar la lucha por una reforma migratoria
integral. Ciertamente, los legisladores le hacen
caso a los que votan. “Regístrense para
votar y háganlo si pueden”, dijo Martínez.
Obviamente los indocumentados no pueden votar, pero
si en verdad salieran a votar los latinos que pueden
hacerlo, esos que simplemente no lo hacen por flojera,
la comunidad latina sería una verdadera fuerza
política y tendrían los políticos
que tomarla en serio.
Con eso en mente, la Coalición por una Reforma
Migratoria Integral comienza una campaña de
anuncios publicitarios a través del país
donde aparecen las fotos de los 53 senadores que
se opusieron al plan bipartidista y los 46 senadores
que la apoyaron.
La coalición dice que quieren que la comunidad
sepa quién está a su lado y quién
no. Faltan 16 meses para las elecciones.
Tienen todos ustedes oportunidad de familiarizarse
con esa rueda de reconocimiento y desquitarse en
las urnas en noviembre del 2008.
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