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La
legislación recientemente aprobada por la
Junta de Supervisores del Condado de Prince William
es una prueba más del duro clima antiinmigrante
que está primando en el país.
Prince William se ha unido a una serie de condados
y otras localidades a nivel nacional, las que buscan
evitar entregar ciertos tipos de servicios comunitarios
a los inmigrantes.
Sin embargo, antes de reaccionar con rabia ante
una clara injusticia —originada en la mente
del representante republicano de Gainesville, John
Stirrup—; es necesario reflexionar sobre
la “lógica” de la medida para
darse cuenta del inevitable fracaso.
Según Stirrup, los inmigrantes son los responsables
de las “dificultades económicas y
el desorden que reina en Prince William”.
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Sin
embargo, al utilizar a la policía como virtuales
agentes de
inmigración, lo que va a lograr
Stirrup es que la población latina —que
en Prince William alcanza el 10 por ciento—,
no confíe en los oficiales para denunciar
actos delincuenciales.
Esto significará que para miles de personas,
literalmente reinará la ley de la selva.
Pero no termina ahí. Lo mismo ocurrirá al
negar servicios recreativos a los jóvenes
inmigrantes. Si ellos no encuentran las facilidades
para practicar deporte y otras actividades —las
que los alejarían de potenciales acciones
delictivas—, ¿qué otras alternativas
van a tener? Stirrup está obligando a estos
muchachos a deambular por la calle, y todo saben
lo que esto significa.
El análisis, en forma inequívoca
entrega un solo resultado. Si Stirrup busca mayor
orden social, con su legislación logrará justamente
lo contrario. |