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Resultan
atinados y precisos los conceptos emitidos por
un miembro del Concejo del Condado de Prince George,
en Maryland, relacionados con la situación
que afrontan muchos inmigrantes, en especial los
indocumentados, a raíz de legislaciones
aprobadas recientemente en dos circunscripciones
del vecino estado de Virginia.
El concejal Will Campos, cuyas declaraciones publicamos
en esta edición, no se queda en los adjetivos
cuando lanza sus críticas a dichas iniciativas,
ya oficializadas en los condados de Prince William
y Loudoun, tildándolas de “antiinmigrantes
y racistas”. Además de sus duros cuestionamientos,
dicha autoridad local entra al terreno de la autocrítica
constructiva y con mucho realismo recomienda “seguir
al máximo y al pie de la letra las reglas
y normas vigentes en esta nación”. Ésa
habrá de constituir la mejor respuesta y
la más inteligente reacción para
no caer en problemas y ser víctimas de posibles
redadas o arrestos por cometer infracciones que
bien pueden evitarse, según explicó.
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Conducir
un vehículo a excesiva velocidad o en estado
de ebriedad, pasarse la luz roja, manejar sin licencia,
tomar licor en plena calle son ya temas comunes
que hemos repetido hasta el cansancio. Pero a ello
se suman otros actos cotidianos que parecen muy
simples, pero que pueden convertirse en sumamente
riesgosos. Sucede, por ejemplo, cuando no se respetan
las reglas establecidas por las asociaciones de
vecinos, como las de estacionar los coches en los
jardines, hacer reuniones demasiado ruidosas e
incluso criar animales como si la casa fuera una
granja. O también cuando se establecen negocios
sin licencia dentro de la vivienda. Hechos que
lógicamente originan quejas de los vecinos,
ya sean ciudadanos estadounidenses o no.
Nos aunamos a esta posición del concejal
Campos, porque creemos que la buena conducta que
muestre nuestra comunidad servirá de ejemplo
para la ciudadanía en general. Tenemos derechos
que defender, eso nadie lo duda, pero también
obligaciones que cumplir. Eso tampoco nadie lo
debe olvidar. |