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especial
 
Hace realidad el sueño de toda una vida
Familia recorre el mundo en un automóvil de 1928

Como parte de su primera aventura rumbo a Alaska la familia Zapp recorrió 21 países en Sudamérica y Centroamérica en su auto de 1928. Ahora de paso por DC se alistan para partir rumbo a Asia. Foto Alvaro Ortiz/Washington Hispanic.




Con sólo sus pasaportes en la mano, un auto de 1928, un mapa de Argentina y cuatro mil dólares en el bolsillo, Candelaria y Herman Zapp decidieron hacer realidad el sueño de toda una vida y empezar a recorrer el mundo rumbo a Alaska. Tenían seis años de casados una vida próspera y estable, pero decidieron abandonar su casa -la cual construyeron ellos mismos- y su familia en Argentina para iniciar una nueva aventura.

Llenos de miedos, nervios y mucha ansiedad Candelaria y Hernán iniciaron el viaje, pero lejos de hacerlo mochila al hombro como lo planearon desde antes de casarse llegó a sus vidas un auto de colección Graham Paige del año 1928 convirtiéndose en su inseparable compañero.
A diferencia de las despedidas tradicionales nadie llegó a desearles feliz viaje, sólo la hermana de Candelaria porque como era de imaginar nadie tenía fe de que lograran su objetivo.
“Algunos nos dijeron locos, otros esperaban que regresáramos en menos de una semana porque el auto se malograría en el camino y no encontraríamos repuestos para arreglarlo y lo que realmente aprendimos con esta experiencia es que lo único que no tiene repuesto es la vida”, cuenta Washington Hispanic Herman Zapp.

mapa


Partieron un 25 de enero de 2000 y según habían planificado tenían seis meses para llegar a Alaska sin imaginar que, en ese tiempo, sólo llegarían hasta Ecuador donde les empezó a faltar el dinero.
“En Ecuador enfrentamos el primer momento crítico porque nos encontrábamos en la mitad del mundo y ni siquiera en la mitad del viaje. Empezamos a extrañar a la familia, la comida, los amigos y ya no teníamos dinero”, cuenta Herman.

Pintar para sobrevivir
Fue así que la pareja decidió aprovechar su talento artístico, pero sobre todo sus ganas de sobrevivir y continuar con su sueño que decidieron pintar cuadritos a acuarelas y venderlos. “Compramos acuarelas y Cande no sabía ni qué pintar, así que empezamos a revisar nuestras fotos y en ellas descubrió pájaros que luego pintó. Al comienzo salieron muy feos, pero poco a poco mejoraron y hasta que logramos vender cuadritos por 20 y 30 dólares”, recuerda Herman, mientras Candelaria abandona el salón para cambiar el pañal del pequeño Tehue, su menor hijo.

Luego encontraron a una persona amiga que se convenció de la causa de los Zapp y les imprimió 1.000 postales, así las podían vender a aquellas personas que no podían comprar un cuadro, pero que de alguna manera deseaban colaborar.
De esta manera, lograron llegar a Colombia y tuvieron la idea de escribir un libro y al llegar a Costa Rica ya traían bajo el brazo la publicación, que fue pequeño en un inicio, como una especie de manual de cómo atrapar un sueño, pero no estaba impreso.
“En Costa Rica fuimos a la embajada de Argentina y nos dijeron que teníamos cinco días para imprimir el libro porque se iba a realizar la Feria Internacional de Libro y Argentina era el país invitado. Sin pensarlo conseguimos ayuda, logramos imprimir la publicación y se convirtió en el libro más vendido durante la feria”, expresa Candelaria.

Cuando llegaron los niños
Al llegar a la ciudad de Antigua de Guatemala empezaron las ganas de tener bebé, pero al mismo tiempo los miedos de cómo continuar el viaje con una criatura. Fue en Guatemala que Candelaria descubre que está embarazada, pero no abandonaron su sueño de llegar a Alaska. Continuaron con el viaje hasta que llegaron a Houston, luego de cruzar toda Centroamérica y avanzaron hasta Carolina del Norte donde Candelaria alumbró a Pampa, quien ahora tiene cinco años.
“Fuimos a solicitar Medicaid y me cerraron las puertas en los hospitales. No sabíamos qué hacer hasta que fuimos a un periódico local para contar nuestra historia y de inmediato recibimos respuesta de la gente. Ahí descubrimos lo inmensamente buena que es la humanidad”, expresa Herman.

Ahora para subsistir en Estados Unidos había que traducir el libro al inglés y también lo empezamos a vender.

Posteriormente, la familia completa emprende viaje ahora sí rumbo a Alaska hasta donde llegaron tres años y siete meses después que abandonaron su Argentina querida.

“Fue al regresar a nuestro país, siempre gracias a personas que nos tendieron la mano, que decidimos tener a nuestro segundo hijo y ahora estamos a la espera del tercero con quien en los brazos llegaremos a nuestro destino final: Asia”, aseguran Candelaria y Herman Zapp.

Venden libro para continuar el viaje
Actualmente, sólo gracias a la buena voluntad de las personas y a la venta de su libro es que la familia Zapp logra continuar el viaje. Durante su parada en Washington, DC, ellos compartirán su historia con todos aquellos que tengan un sueño de cualquier naturaleza convirtiéndose en una pareja inspiradora para salir en busca de los sueños.

Ellos estarán con sus hijos y su fiel e inseparable auto de 1928 este domingo. en el restaurante El Patio (12303 Twinbrook Parkway,Rockville, Maryland) para autografiar sus libros e intercambiar sus experiencias con todo aquel que tenga un sueño y que todavía no se ha decidido a dar el primer paso.

Candelaria y Herman Zapp también son invitados a participar de charlas y conferencias inspiradoras porque constituyen un claro ejemplo de que “querer es poder”.
Ellos también tienen una página web, donde podrá encontrar más detalles sobre las aventuras de los Zapp. Esta es www.argentinaalaska.com.

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