Por: María
Elena Salinas

¿Ahora qué? Esa es la pregunta que se hacen muchos inmigrantes en Estados Unidos. El fracaso en el Senado para aprobar una reforma migratoria comprensiva fue visto por millones en la comunidad latina como una amenaza directa. La negatividad alrededor del debate sacudió a la comunidad, afectando a inmigrantes no sólo indocumentados sino también a residentes legales y a ciudadanos.
El asunto va más allá de la reforma migratoria. Existe un sentimiento generalizado entre los latinos de que sin participación política su voz simplemente se pierde entre la retórica antiinmigrante. Si quieren respeto, si quieren funcionarios electos que se hagan cargo de los asuntos que les concierne y les afecta, necesitan tener el poder para elegirlos o para sacarlos de sus cargos cuando sea necesario.
¡Ya es hora! Ciudadanía, significa que el momento propicio es el actual, tiempo de ir a toda marcha con una campaña para motivar a residentes permanentes legales para que se conviertan en ciudadanos de Estados Unidos y para ayudarles en el proceso.
El esfuerzo no es nuevo. Por años las organizaciones cívicas latinas, grupos de activistas y medios de comunicación en español se han dedicado a buscar el crecimiento político de la comunidad latina, en su mayor parte ayudando con el registro de votantes y con su participación en las campañas electorales. Pero este año han unido sus fuerzas en una completa y masiva campaña para motivar a inmigrantes latinos para que se conviertan en ciudadanos.
Para convertirse en ciudadano un inmigrante debe tener 18 años edad o más, debe haber vivido en Estados Unidos cinco años consecutivos siendo residente permanente, no tener antecedentes penales, buena moral y pasar una prueba para demostrar el conocimiento básico del idioma inglés y la historia de Estados Unidos.
Suena sencillo, pero es un proceso complicado que requiere un gran esfuerzo y sacrificios para muchos. Decenas de miles de inmigrantes se han dirigido a edificios federales en todo el país en busca de poder tomar juramento como ciudadanos. El número de ciudadanos naturalizados ha aumentado ampliamente durante el último año.
Para algunos la ciudadanía es una manera de protegerse a sí mismos del ambiente cada vez más hostil en contra de los inmigrantes hispanos. Para millones, que pusieron todo su corazón y su alma en una campaña para influenciar al Senado en la aprobación de un proyecto que permitiera la revisión de nuestras leyes de inmigración, convertirse en ciudadanos es un paso lógico.
Las solicitudes para ciudadanía aumentaron incluso más cuando el gobierno anunció un considerable incremento en las tarifas para procesar servicios de inmigración. Desde el 30 de julio será mucho más costoso convertirse en ciudadano. La tarifa aumentará un 69 por ciento, de $400 a $675.
Para los líderes latinos, esa motivación se convierte en una oportunidad para aumentar la influencia política de nuestra comunidad. Hay 8 millones de residentes permanentes legales viviendo en Estados Unidos, 6 millones de ellos de ascendencia hispana, la mayoría con derecho a solicitar la ciudadanía. Eso se ha traducido en muchos nuevos votantes potenciales. La participación de los votantes hispanos ha aumentado paulatinamente. Pasó de 5,9 millones de electores en el 2000 a casi 7 millones en el 2004. En el 2008 la meta es aumentar esa cifra en por lo menos 2 millones más, contando con los nuevos ciudadanos.
Algunos estudios muestran que los ciudadanos naturalizados tienen tasas de participación electoral más elevadas que los nacidos en el país. Se sienten más motivados para aprovechar su nuevo poder adquirido y están ansiosos por ejercer su derecho. Para algunos es la primera vez que votan. Muchos vienen de países donde, o no tienen derecho a votar o donde sienten que su voto simplemente no cuenta.
El gigante dormido comenzó a despertar con las marchas de inmigrantes en la primavera de 2006 en favor de una reforma migratoria comprensiva. Las marchas condujeron a campañas de cartas y caravanas que llevaron el mensaje directamente hasta Washington. El Senado falló en tratar de reparar el resquebrajado sistema migratorio manteniendo el estatus quo y dejando al país más polarizado que nunca.
¿Ahora qué? Es tiempo de despertar finalmente. ¡Ya es hora! El momento es ahora. Ciudadanía.
(*) Conéctese a www.mariaesalinas.com.
(c) 2007 by Maria Elena Salinas
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