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| Patricia Guadalupe |
| Columnista |
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Hay
pocas combinaciones tan letales como la ignorancia
y el miedo, pero con lo que cuentan muchos de los
conservadores en el Congreso federal cuando se trata
del actual debate sobre inmigración es la
pelea entre grupos que pudieran ser aliados en el
asunto. Desde que los grupos que abogan por una amplia
reforma migratoria comenzaron a cobrar fuerza con
las marchas la pasada primavera, algunos afroamericanos
de tendencia conservadora se quejan que su comunidad “se
está quedando fuera” mientras la hispana
avanza. Varios incluso dicen que este debate de inmigración
no se puede comparar con el movimiento de derechos
civiles de los ’60, porque ese movimiento abogaba
por los derechos de “ciudadanos”, y éste
no.
Una ridiculez, dicen los grupos latinos, pero han
tenido que perder el tiempo defendiendo lo que favorecen
ante críticas que, aunque no representan la
política de conocidos líderes afroamericanos,
si es una verdadera molestia. Un grupo, aquí mismo
en Washington, circula un folletín donde urge
a sus miembros a “defender nuestros derechos” porque
la inmigración “es un peligro” para
la comunidad afroamericana. “Mientras el país
discute temas como la inmigración, el precio
de la gasolina y la economía, a nosotros no
nos hacen caso”, dice el folletín del
Harvest Institute, un grupo afroamericano de política
conservadora con oficinas en la avenida Florida,
en la zona noroeste de DC. “Estamos corriendo
contra el reloj, se nos está acabando el tiempo”,
continúa.
El reporte también insta a sus lectores para
que exijan que los inmigrantes no “gocen” de
las ventajas de la acción afirmativa. “Los
negros debemos protestar para que los inmigrantes
no sean parte de los programas de acción afirmativa”,
dice. La idiotez continúa en otra página
dedicada a preguntas y respuestas sobre inmigración.
Una pregunta indaga si es cierto que “muchos
hispanos” exigen que se les devuelvan los estados
de Arizona, California, Nuevo México y Téxas.
La respuesta dice que México perdió esos
territorios en la Guerra Mexicano-Americana y que
Estados Unidos pudo apoderarse de dichos lugares
pero decidieron comprarlo de México y que
incluso pagaron más de lo que valía.
Otro pregunta dice por qué tantos líderes
afroamericanos apoyan la inmigración cuando “claramente
le hace tanto mal” a la comunidad. Simplemente
es que se quieren llevar bien con otros grupos, y
no han estudiado bien el tema, es la respuesta. El
verdadero insulto es que éste y muchos otros
grupos son reconocidos por el gobierno federal como
dignos de llevar el título de grupos sin fines
de lucro, que no pagan impuestos federales mientras
distribuyen propaganda que mejor merece estar en
el vertedero.
Y hablando de propaganda y vertederos, la Cámara
de Representantes recientemente rechazó una
enmienda auspiciada por el republicano Steven King,
de Iowa, que pretendía eliminar papeletas
electorales en otros idiomas que no sean el inglés
para comunidades con alto porcentaje de residentes
que no dominan esa lengua. El representante King
argumenta que “éste es un país
donde hay un idioma que nos une, y que si uno es
ciudadano, ya debería saber suficiente inglés
para votar”. La enmienda formaba parte de la
legislación para reautorizar la llamada ley
del derecho al voto, inicialmente aprobado en 1965,
precisamente para asegurar que no hubiera ninguna
discriminación en las urnas electorales, incluyendo
el idioma. Por fin, dicen muchos grupos latinos,
sale una buena noticia de la cámara baja.
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guadalupe@washingtonhispanic.com
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