Necesita más de 70.000 dólares para operarse |
Padre de familia hondureño pide
ayuda para transplante de riñón |
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César Yobany López tiene una insuficiencia renal que lo puede llevar a la muerte si no logra realizarse un transplante de riñón. ?Mitzi Macias/Washington Hispanic |
Mitzi Macias
Washington Hispanic
¿Por qué yo? es la pregunta que constantemente se hace César Yobany López, quien de un momento a otro vio dar a su vida una vuelta de 360 grados al aparecer en su camino una enfermedad que no sólo requiere costosas medicinas sino un transplante de riñón para poder sobrevivir. César Yobany, de origen hondureño, llegó a Estados Unidos hace tres años con las mismas necesidades y esperanzas de cualquier inmigrante en búsqueda de un futuro mejor.
En su tierra natal quedaron sus tres amores: su esposa y sus dos hijas, una de 10 y otra niña de 7 años, quienes comprendieron el sacrificio de la familia, pero con el plan que papá sólo estaría fuera por tres años para luego regresar y retomar sus vidas, pero con una mejor estabilidad económica.
A pocos meses para alcanzar la meta inicial llegó a la vida de Yobany, como lo llaman sus amigos, una dura enfermedad que desde hace seis meses lo ha condenado a mantener el reposo, dejar el trabajo, someterse a diálisis tres veces por semana y lo más importante, postergar su retorno para reencontrarse con su familia.
“Vine para amortiguar la pobreza en mi país. Tenía pensado irme este año, pero por mi enfermedad tuve que cambiar los planes porque si regreso a Honduras me muero más rápido. Allá las diálisis las realizan una vez a la semana”, cuenta Yobany a Washington Hispanic.
De profesor
a constructor
Con un bachiller en educación primaria y muchas ganas de trabajar para ofrecerle una mejor vida a su familia llegó Yobany a Estados Unidos. Como la gran mayoría de profesionales inmigrantes tuvo que dedicarse a otra actividad, muy alejada de su vocación de maestro y fue así que empezó a trabajar en construcción. Con el paso de los meses logró adaptarse al trabajo y consiguió una oportunidad laboral para armar juegos recreativos para niños en casas residenciales a través del cual empezó a recibir un mayor salario. “Todo estaba muy bien. Estaba contento con el trabajo, pero un día empecé a vomitar, los ojos se me inflamaron y me internaron de emergencia en el Hospital de Fairfax”, recuerda Yobany.
En este nosocomio estuvo internado por 15 días y fue diagnosticado con una fuerte insuficiencia renal y le asignaron que debía someterse a diálisis tres veces por semana.
La enfermedad
cambió mi vida
Someterse a diálisis, el tratamiento que reemplaza la función de los riñones para purificar la sangre de las sustancias nocivas que genera el organismo es un difícil y duro procedimiento.
Yobany se debe levantar a las 4:30 de la mañana para llegar a su hora a la diálisis que dura cuatro horas. Luego con el cuerpo completamente descompuesto regresa a su hogar localizado en Herndon, Virginia con las ganas de descansar.
“Después de la diálisis termino agotado y sólo quiero dormir. Cuando me dieron la noticia de mi enfermedad fue un gran impacto y me cambió la vida por completo porque yo era muy activo y ahora no puedo ni trabajar y vivo gracias a la solidaridad de mi hermana que me da casa y comida y de mis amigos que me ayudan a veces para pagar las medicinas”, expresa Yobany.
Yobany era un hombre fuerte, comelón, como él mismo se describe. Pesaba 200 libras y ahora sólo 150. A parte de trabajar en su tiempo libre a Yobany le gustaba ir al gimnasio, cargar pesas y correr. “Ahora ni a caminar salgo porque no tengo fuerzas”, agrega Yobany.
Necesito a mi familia
Al enterarse de su enfermedad Yobany trató de traer a su familia a Estados Unidos, pero fue imposible. Envío toda la información sobre su enfermedad y su necesidad de tener a su esposa y sus hijas con él, pero las autoridades de inmigración estadounidenses en Honduras nunca respondieron.
“Mi enfermedad requiere una dieta especial y yo no sabía ni cocinar. Ahora poco a poco estoy aprendiendo, pero muchas veces tuve que quedarme con hambre”, manifiesta el joven padre de familia.
A la espera
del transplante
Según cuenta Yobany, los médicos han manifestado que así tome toda la medicina del mundo lo que él necesita es un transplante de riñón. Para ello le preguntaron si tiene familiares cercanos que estén dispuestos a donar el riñón, de lo contrario lo pondrían en una larga lista de espera. “Felizmente mi papá y mi hermano que están en Honduras tienen toda la disponibilidad de donarme un riñón, pero necesitamos hacer exámenes y se necesita dinero. Si los exámenes son positivos es más fácil gestionar la visa del donante para realizar la operación en Estados Unidos”, expresa lleno de esperanza Yobany.
“Lo que más deseo es que se realice el transplante para poder regresar a Honduras y culminar mis estudios de derecho internacional”, agrega Yobany.
Los médicos han señalado que las pruebas de compatibilidad se pueden hacer en Honduras y luego pensar en el transplante. Pero, otro inconveniente es que Yobany no tiene seguro y por carecer de presencia legal en Estados Unidos no puede solicitar ayuda financiera. “Los médicos no me han dicho cuánto cuesta la operación, pero conversando con otras personas que han pasado por lo mismo dicen que sale alrededor de 70.000 a 80.000 dólares. “Felizmente me acaban de aprobar el Medicaid de Emergencia, pero no cubre el transplante”, argumenta Yobany.
Por ello se ha iniciado una campaña de ayuda y se hace un llamado a la comunidad hondureña y latinoamericana en general para que colaboren con la única esperanza de vida que tiene Yobany. Como parte de la campaña se abierto una cuenta en el Banco de América para efectuar las donaciones. El número de cuenta es 004353893740.
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