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El
veredicto en el caso de Andrea Yates, la mujer
texana que ahogó a sus cinco pequeños
hijos a raíz de una profunda depresión
post-parto, ha levantado polémica en toda
la nación.
El Tribunal de Apelaciones de Texas anuló la
primera sentencia, que condenaba a Yates a cadena
perpetua, y decidió internarla de por vida
en un hospital psiquiátrico.
El Tribunal basó su veredicto en el estado
mental de Yates, quien tuvo dos intentos de suicidio
después del nacimiento de su cuarto hijo
y ha estado bajo un régimen de medicamentos
que no lograron curarle su terrible mal.
Nadie discute que dicho crimen es uno de los más
horribles que alguien se pueda imaginar. El que
una madre que albergó en su vientre a sus
hijos sea capaz de asesinarlos a sangre fría,
sólo se le puede ocurrir a una mente enferma.
Y éste es el caso de Yates, quien evidentemente
no está en su sano juicio.
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El
desconocimiento del síndrome post parto,
para la mayoría de la población es
un misterio, incluidas autoridades policiales como
también para muchos juristas. Esto nos puede
llevar a juzgar erróneamente a una persona
enferma y tan sólo aumentar el dolor y cometer
otro crimen.
Muchas mujeres sufren depresión post parto, pero a diferencia de Yates,
la enfermedad es pasajera. El apoyo familiar es un camino de alivio para este
tipo de males. Sin embargo, la solución queda en manos de la ciencia y
la esperanza en manos de Dios. |