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El
mundo entero escuchó con temor la noticia
de que Corea del Norte había lanzado siete
misiles esta semana, uno de ellos de alcance
continental, y los que peinan canas se acordaron
de otros tiempos cuando la guerra nuclear amenazaba
la estabilidad del planeta.
La noticia provocó una reacción inmediata
del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, cuyos
miembros se reunieron de urgencia pero no lograron
acordar una declaración unánime.
Mientras Europa, Estados Unidos y el resto de los
miembros del Consejo apoyan la propuesta de Tokio,
de aplicar sanciones económicas e incluso
militares, de continuar el régimen de Pyongyang
con sus amenazas nucleares. Rusia y China se limitaron
a proponer una declaración de condena.
El presidente George W. Bush reiteró que
se debe apostar a una salida diplomática,
aunque advirtió que el líder norcoreano
es un hombre “imprevisible”.
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Esperemos
que los hechos no pasen a mayores, porque de una
crisis de este tipo podría surgir una tercera
guerra mundial, como lo advirtió el propio
jefe de la Casa Blanca.
Esta no es la primera vez que el mundo asiste con temor a las ambiciones nucleares
de Corea del Norte, un régimen cerrado del que se denuncia tiene campos
de concentración y cuya población ha sufrido terribles hambrunas.
La última crisis de misiles con Corea del Norte data de 1998, y todo hace
pensar que el régimen ha avanzado sus armamento nuclear, a pesar de las
fallas de los misiles lanzados esta semana.
Como amantes de la paz, esperamos que se imponga la cordura y que esta crisis
no llegue a mayores, porque hay demasiado que perder, sobre todo, la vida de
gente inocente. |