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| Patricia Guadalupe |
| Columnista |
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La
derrota esta semana en la primaria demócrata
en el estado de Connecticut del senador Joseph Lieberman,
quien apenas hace seis años fuera el candidato
a la vicepresidencia, destaca la negativa que un
gran porcentaje del público estadounidense
tiene sobre la política del presidente Bush
en Irak, y sugiere que la política exterior –principalmente
la guerra en Irak– será el tema principal
de las elecciones congresionales este noviembre.
En esa contienda, hubo una participación masiva
de votantes jamás vista en primarias electorales.
Lieberman asevera que seguirá en la contienda
como “demócrata independiente”,
pero estará cargando con esa cruz pesada de
ser uno de los más entusiasmados de la política
de Bush, y pocos ven una eventual victoria en noviembre.
Esa primaria se llevó a cabo el mismo día
que saliera un sondeo de la cadena televisiva CNN
que señala que el 66 por ciento de la población
estadounidense se opone a la guerra en Irak, el porcentaje
más alto desde que comenzara la campaña
militar en marzo del 2003.
Y hay otros escaños en juego donde la política
de la administración Bush está haciendo
un gran impacto. Por ejemplo en el estado de Nuevo
México, donde a pesar de tener un conocido
gobernador demócrata, el presidente Bush ganó en
las últimas elecciones presidenciales. La
representante republicana Heather Wilson lleva diez
años en el Congreso federal y siempre ha ganado
con mínima oposición. Pero este año
tiene una verdadera batalla en sus manos gracias
a las constantes referencias a su conexión
republicana y a que apoya al presidente Bush en Irak.
Su rival demócrata es la procuradora general
del estado, la hispana Patricia Madrid, quien tiene
buenas posibilidades de llegar a ser la primera hispana
en la historia en representar ese estado en el congreso
federal.
¿
Y qué tema últimamente no se ha discutido
como una que pueda tener un impacto en las elecciones
este noviembre? La inmigración. La mayoría
republicana continúa durante el receso de
verano auspiciando una serie de audiencias, y el
liderazgo congresional jura y perjura que sí tomará el
tema cuando regrese el Congreso el mes que viene,
y que habrá un voto sobre el tema antes que
se termine el año legislativo. Pero, y he
aquí el gran pero, Dennis Hastert, el líder
de la Cámara baja, comenta que “probablemente” votarán
sobre una medida que se enfoque en seguridad fronteriza
y no necesariamente en una reforma migratoria integral.
Mientras tanto, varias organizaciones que abogan
por los derechos de inmigrantes están pensando
auspiciar más marchas cuando regrese el Congreso
para instar a los legisladores a que también
voten por una amplia reforma migratoria. Sí,
muy bien, pero como se había dicho en este
espacio en anteriores ocasiones, lo que hay que hacer
es asegurar que se llene el padrón electoral
de nombres latinos para combatir la anémica
participación electoral de votantes latinos.
Imagínense el impacto de millones de personas
hartas de cómo el Congreso y la Casa Blanca
está manejando la inmigración. Imagínense
millones de votantes airados. Pasó en Connecticut
y se calcula que pase en otras ciudades, y algunos
políticos andan atemorizados. Pero todavía
la ira electoral no acecha a la comunidad latina.
Varias organizaciones latinas por fin ya están
registrando votantes, y qué bueno. Su voto
es su voz. Aprovéchelo y de esa manera podrá de
verdad ayudar a lograr los cambios que desea. Miles
de marchas no tienen el mismo impacto que simplemente
marcar una papeleta.
Solamente hay que ver lo que
pasó esta semana en Connecticut. Esa contienda
trataba con Irak. Quizás la próxima
trate con inmigración. Usted dirá.
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guadalupe@washingtonhispanic.com
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