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| Patricia Guadalupe |
| Columnista |
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Centenares
de personas esta semana mueren en un terrible ataque
terrorista en Irak, pero para varios candidatos presidenciales
del Partido Republicano, es más peligroso
el inmigrante en Estados Unidos.
Se suma al coro antiinmigrante el ex alcalde de la
ciudad de Nueva York, Rudy Giuliani, quien dice que él
detendrá la “invasión” de
indocumentados, que hay que hacer algo sobre “este
gran problema”. También está el
precandidato Newt Gingrich, ex presidente de la Cámara
de Representantes, en pleno ataque de histeria y
locura diciendo que los inmigrantes están
atacando a gente decente simplemente porque un inmigrante
latino es el aparente responsable de una matanza
en la ciudad de Newark, en Nueva Jersey. Y no nos
olvidemos del candidato Mitt Romney, ex gobernador
de Massachussets, planteando la idea descabellada
y descarada de negarle fondos federales a esas ciudades
que ofrecen refugio a los indocumentados.
Lo más ridículo de todo esto es el
gran nivel de hipocresía por parte de los
candidatos que buscan votos de los conservadores.
Un día está Giuliani como alcalde de
quizás la ciudad más diversa del mundo,
hablando en apoyo de los inmigrantes, a favor de
querer ayudar a los indocumentados, diciendo que
no se preocupen, que la ciudad de Nueva York no les
dará la espalda. Ahora, para frenar la “invasión” de
indocumentados, propone una tarjeta nacional de identificación
solamente para los extranjeros y algún sistema
de rastreo para monitorear a los que entran con visa
de turista para asegurar que salgan del país
cuando se supone que deben salir.
El candidato John McCain, de Arizona, uno que era
fuerte proponente de una amplia reforma migratoria,
ahora dice que apoyaría una medida para, entre
otras cosas, crear un programa de trabajo por temporadas
sin poder calificar para una eventual legalización
y cuidadanía.
Romney le dice a la Asamblea Republicana Nacional
Hispana (RHLA, por sus siglas en inglés) que
los inmigrantes son la espina dorsal de nuestra economía
y el país debe de hacer todo lo posible para
alentarlos. Pero ante un grupo de residentes de Iowa,
el ex gobernador plantea la idea de retirarle fondos
a aquellas ciudades que ayuden a los indocumentados. ¿De
eso es que se trata la llamada política de
conservador compasivo? ¿Cómo es que
enseguida que hay un problema le echan la culpa al
inmigrante latino de turno, pero nadie habla de que
el autor intelectual del peor ataque terrorista a
nivel doméstico antes del 2001 –en Oklahoma
City en 1993– fue un tal Timothy McVeigh, hombre
anglosajón nacido y criado en Estados Unidos?
Porque aparentemente la histeria y paranoia venden
más taquillas para ese “show” que
conocemos mejor como la contienda presidencial y
las elecciones de 2008. Los payasos del circo tienen
todos que seguir la corriente que ellos creen los
elegirá, por más ridícula que
sea. Pero al menos los verdaderos conservadores,
los que desde siempre han estado tirándole
al inmigrante, gente como el comentarista Pat Buchanan
y el ultra conservador republicano Tom Tancredo,
de Colorado, son consistentes. Hay cierta constancia
en oír la misma bazofia y cantaleta de siempre,
sin cambios.
Por lo menos con gente como Tancredo y Buchanan uno
no se sorprende cuando les da con atacar a los inmigrantes.
Pero, ¿cuál es la excusa del resto? “Amistades” que
clavan dagas a la vez que saludan no son amistades
de verdad.
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guadalupe@washingtonhispanic.com
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