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Un discurso político cambiante



Estamos en campaña presidencial. Los candidatos, especialmente los republicanos, esta vez han decidido no lanzarse lodo, pero no es que han cambiado las viejas prácticas de ensuciar al contrincante para obtener réditos políticos. Es simplemente que han encontrado un material más limpio, económico, duradero, descartable y abundante para aventárselo al enemigo: los indocumentados.

Esta semana, Mitt Romney acusó a Rudy Giuliani de apoyar la inmigración indocumentada y de haber convertido a Nueva York en una ciudad santuario cuando este último ejercía las funciones de alcalde de la conocida “capital del mundo”. Estas declaraciones fueron realizadas en Iowa, un estado conservador y vital en las primarias presidenciales.

Revisemos las declaraciones de Romney:

“ Usted tiene que seguir, honrar y respetar la ley. Si no, vamos a crear la percepción de que nosotros le damos la bienvenida a nuestras ciudades y comunidades a la gente que está aquí ilegalmente y atraeremos a la gente para que venga a este país ilegalmente. Esa es la razón por la cual nosotros pasamos de tres millones de extranjeros indocumentados a 12 millones de extranjeros indocumentados”.

Lo interesante es que este es el mismo Romney que en el año 2005, refiriéndose al proyecto de reforma migratoria promovido por el senador John McCain, dijo lo siguiente:

“ El plan para otorgar un camino a la ciudadanía a los inmigrantes indocumentados es una propuesta razonable. Es muy diferente a otorgar una amnistía. Lo que este proyecto quiere decir es que usted puede acceder a un camino de legalización trabajando duro, no tomando beneficios que no le corresponden y pagando una multa”.

En el año 2006, cuando votó a favor de un proyecto amplio de legalización, dijo que, “aquellos inmigrantes indocumentados que estén pagando impuestos y no estén obteniendo beneficios del gobierno, deberían iniciar un proceso hacia la ciudadanía, como si estuvieran en su país de origen”.

Pero lo de Romney no han sido sólo palabras, el hombre habla también a través de sus hechos. Durante 10 años, Romney usó los servicios de una empresa de jardinería que públicamente se sabía contrataba a inmigrantes indocumentados guatemaltecos.

 

 

Lo único que se le ha ocurrido a la campaña de Giuliani para defenderse es desacreditar los antecedentes que en materia migratoria tiene el propio Romney y que ya detallamos brevemente líneas arriba; y, sacar pecho, porque según ellos, Nueva York se convirtió bajo el mandato de don Rudy en la ciudad más segura de Estados Unidos, de entre las grandes urbes.El problema es que en este tema el pobre Giuliani tampoco tiene mucho con qué defenderse. Revisemos algunas de sus declaraciones y hechos sobre migración realizadas en el pasado.

En 1994 dijo: “Algunas de las personas más trabajadoras y productivas de Nueva York son indocumentadas. Si usted viene aquí y trabaja duro, y no tiene documentos, usted es el tipo de persona que queremos en esta ciudad. Usted es el tipo de persona al que queremos proteger, y queremos sacarlo de ese estado de vida que más parece la de un fugitivo, lo cual es realmente injusto”.

Además, como alcalde mantuvo en vigencia la orden Koch, que impedía que los inmigrantes indocumentados que se presentaban a solicitar servicios inherentes a su salud y seguridad pudieran ser reportados por los funcionarios de la ciudad.
Pero también en este caso, es el mismo Giuliani que se opuso vehementemente a una reforma migratoria comprensiva unas pocas semanas atrás.

Pero como se dice en política, el fin justifica los medios. Y si el fin es alcanzar la nominación republicana a la presidencia, ninguno de los candidatos va a dudar en llevarse entre sus extremidades inferiores a millones de familias. Claro que hace falta también ponerse el sombrero del cinismo y el descaro.
Y a propósito de descaro, qué sinvergüencería la del presidente mexicano Felipe Calderón, que en un discurso en Michoacán, dijo, entre otras cosas:

“ México seguirá luchando por una reforma migratoria… la insensibilidad de los congresistas americanos es un acicate para redoblar la lucha por los indocumentados y la enorme aportación que realizan a la economía americana”.

Que alguien me diga qué es lo que Calderón ha hecho por empujar una reforma migratoria. Porque, según mis notas, su lucha se reduce a un enorme y redondo cero. Me gustaría preguntarle a Calderón:

¿ Dónde estaba el gobierno mexicano cuando se discutía la reforma migratoria en las oficinas de los congresistas estadounidenses?

Señor Calderón, redoblar los esfuerzos no le va a servir de nada, porque dos por cero es, desafortunadamente, cero.

* De La Opinión, de Los Angeles, California

 

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Primera clase desde el espacio



La astronauta Barbara Morgan, antes docente, dio el martes 7 su primera clase desde el espacio, haciendo realidad 22 años después el sueño de Christa McAuliffe, la que debiera haber sido la primera profesora en el espacio, fallecida en la explosión del Challenger en 1986.

Barbara Morgan, de 55 años, que entonces era su sustituta, pudo contestar durante 25 minutos a las preguntas de los alumnos de una escuela intermedia de Idaho (noroeste del país), donde impartió clases durante largo tiempo.

La antigua docente, astronauta desde 1998, estaba acompañada durante la única sesión escolar prevista por tres colegas.

“ Bienvenidos a bordo de la Estación Espacial Internacional, estamos listos para contestar a sus preguntas”, anunció Morgan en directo en el canal de televisión de la NASA.
Las preguntas fueron desde “¿A qué velocidad avanza una

  pelota de béisbol lanzada en el espacio?” hasta “¿Cómo se bebe en estado de ingravidez?”.

Morgan y sus colegas se dedicaron de inmediato a trabajos prácticos con la ayuda de una pelota de béisbol y de cuatro pelotas de ping-pong.

Para plasmar cómo se bebe en el espacio, dejaron salir de una cantimplora burbujas de un líquido rojo que flotaron durante un momento, antes de tragarlas.

Cuando uno de los niños preguntó cómo se hacía ejercicio en el espacio, Morgan empuñó a dos de sus colegas para levantarlos.

A la pregunta sobre la comparación de un astronauta y un docente contestó que “ambos hacen la misma cosa”.
“ Exploramos, descubrimos y compartimos (...) son profesiones absolutamente maravillosas”, continuó la antigua profesora.

Barbara Morgan forma parte de la tripulación del trasbordador Endeavour, que tiene por misión continuar con la construcción de la Estación Espacial Internacional.

 

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