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La
campaña lanzada por el gobierno destinada
a bajar la cantidad de accidentes fatales provocadas
por los conductores borrachos no debe ser ignorada
por la comunidad latina, donde el problema de
los excesos por el consumo de alcohol no es menor.
Decenas de miles de policía estarán
más atentos que de costumbre en las calles
y autopistas de país para detener a los
conductores imprudentes hasta el 4 de septiembre,
cuando se celebre el Día del Trabajo.
Los datos oficiales sobre la cantidad de muertes
relacionadas en choques relacionados con el consumo
de alcohol en 2005 son espeluznantes.
El año pasado 16.885 personas murieron en
las rutas a raíz de choques protagonizados
por conductores ebrios, lo que equivale al 39 por
ciento del todas las muertes por accidentes de
tránsito.
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Las
estadísticas del Distrito de Columbia son
aún peores, porque a diferencias de 23 estados
del país, donde las muertes por consumo
de alcohol descendieron, en la capital de la nación
aumentaron.
La
comunidad debe tomar conciencia de la importancia
de la campaña “Manejar borracho es
un crimen”, y reflexionar sobre la gravedad
del tema en si mismo, el consumo de alcohol en
forma desmesurada tiene consecuencias graves y
muchas veces, fatales.
También es importante no olvidar las consecuencias que puede tener un
arresto, en especial las personas que no tienen papeles, deben pensarlo dos veces.
Por eso, si se toma alguna copa demás no conduzca, es mucho más
sabio que lo haga alguien que no haya bebido, o llamar a un taxi. A veces las
cosas más simples son las más difíciles de entender en la
vida, y nos damos cuenta cuando ya es demasiado tarde. |