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Mucha
gente no entiende que ponerse a manejar con una
dosis de alcohol por encima del límite legal
(la ley dice que basta consumir más de una
botella de cerveza o más de un vaso de vino
para sobrepasar el nivel permitido), trae muchas
más consecuencias de las que se pueda imaginar.
No sólo pone en riesgo su vida y la de otros
conductores y pasajeros, sino que puede llegar
a cambiar su vida y las de sus familiares por mucho
tiempo.
Además existe de por medio el tema económico,
que no es nada desdeñable. Recordemos que
el costo por hacerse acreedor a una primera multa
por manejar en estado de ebriedad puede llegar
a 10.000 dólares o más. Esa suma,
no debemos olvidarlo, incluye desde el pago de
la multa y los gastos de la corte hasta lo que
se deberá pagar por la libertad bajo fianza,
el decomiso del vehículo y la rehabilitación
de la licencia de conducir. A ello se añade
el incremento de las primas del seguro vehicular,
la instalación y mantenimiento de los dispositivos
de control,
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entre
ellos el dispositivo conocido como “mecanismo
antiarranque”, que la justicia ordena llevar
a los infractores. Y, por último, la pérdida
de salarios que demandan todos estos trámites,
sin olvidar la vergüenza de llevar un monitor
electrónico de tobillos, que ya se ha generalizado
como sanción para los reincidentes.
Por eso, aplaudimos el inicio de la campaña “Manejar
borracho es un crimen. Serás arrestado”,
que han emprendido las autoridades policiales y
de transporte, para contrarrestar el enorme volumen
de fatalidades y lesionados que se registra cada
año en el área metropolitana y en
toda la nación.
Estamos seguros que eventos educativos y de rígida
sanción como el que comentamos reducirán
esos costos económicos y en pérdidas
de vidas humanas que lamentar. |