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| Patricia Guadalupe |
| Columnista |
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Una
compañía en Washington, FomGuard USA,
está donando hasta $7 millones de material
para la fabricación de bardas en la frontera
sur a los llamados Minutemen, el autodenominado grupo
de patrulla civil.
El material de FomGuard USA incluye sensores que
pueden diferenciar entre contacto humano y animal,
y de esa manera disminuye la cantidad de falsas alarmas
cuando se registra un intento de cruce. La compañía,
subsidiaria de una compañía de Corea
del Sur, dice que “ciertamente no estamos en
contra de la inmigración. Estamos en contra
de la inmigración ilegal”. Menos mal
que es una empresa con lazos foráneos, porque
de otra manera se le pudiera acusar de ser racistas.
Las bardas que han construido y construirán
los Minutemen se encuentran en propiedad privada
en la frontera, mayormente en Arizona, el estado
donde se calcula entra la mayoría de los inmigrantes
indocumentados. Estas estructuras no forman parte
de los muros y las bardas construidas para la Patrulla
Fronteriza federal. El gobierno federal planea la
construcción de otro tramo de un muro divisorio
en la frontera de Arizona con México, el cual
consiste en una cerca de paneles de acero de 24 pies
de altura y tubos llenos de cemento. Los fondos para
esta construcción salen de una legislación
sobre seguridad nacional aprobada por el Congreso
antes del actual receso de verano.
Y a pocas semanas del regreso de los legisladores
para la última sesión antes de las
elecciones congresionales, varios grupos que abogan
por los derechos de los inmigrantes planifican lo
que dicen será una enorme marcha en Washington,
la primera semana de septiembre, para instar al Congreso
a que apruebe una amplia reforma migratoria que incluya
pasos hacia la legalización para millones
de indocumentados. Pero todo indica que el realizarlo
será algo cuesta arriba este año, y
lo dicen legisladores de ambos partidos. Los republicanos
insisten en que el público en general no quiere
una reforma migratoria, solamente quieren seguridad
fronteriza. Ellos se basan en las audiencias supuestamente
objetivas que han realizado a través del país,
en ocasiones invitando solamente a la Patrulla Fronteriza
o a sus porristas a testificar. Mientras que los
demócratas dicen que definitivamente el tema
será bastante candente en las elecciones en
noviembre si es que el Congreso no hace nada durante
esta sesión legislativa. Dicen que planean
tirarle a los republicanos la papa caliente de inmigración,
subrayándole a los votantes que la mayoría
republicana no está interesada en una verdadera
reforma migratoria.
Por supuesto que ya comenzaron las invectivas. Hace
unas semanas el comité de campaña de
los demócratas auspició un anuncio
político criticando a la administración
Bush y a los republicanos en seguridad nacional,
diciendo que el país no está más
seguro bajo una administración republicana.
En lo que luego algunos dijeron fue una falta de
juicio, incluyeron varias fotos de indocumentados
intentando cruzar la frontera sur. Y esta semana,
le toca al comité de campaña republicano,
que auspicia un comercial donde critican el uso de
la matrícula consular.
Pónganse el cinturón de seguridad que
esta peligrosa carrera de alta velocidad va para
largo.
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guadalupe@washingtonhispanic.com
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