| Escándalo que envuelve a legislador republicano arrastra a todo su partido |
“No soy gay”, afirma senador Craig |
Víctor Caycho
Washington Hispanic
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| Larry Craig, descollante senador republicano de Idaho, niega haber intentado buscar una relación sexual en el baño de un aeropuerto con un hombre que resultó ser un policía encubierto. Foto: Mannie García / REUTERS |
La figura del senador Larry Craig, uno de los baluartes más caracterizados del Partido Republicano, aparecía atrapado en las últimas horas en un remolino del cual le será difícil salir. El escándalo que supuestamente protagonizó es tan grande que senadores de su partido lo despojaron esta semana de los cargos que ostentaba en los comités senatoriales; además, pidieron la intervención del comité de ética de la Cámara Alta e incluso pidieron su renuncia al cargo.
Tras confirmar que había sido arrestado por “conducta lasciva” en un baño de hombres del aeropuerto de la ciudad de Minneapolis, en Minessota, y de haber pagado 500 dólares de multa para salir en libertad, el propio Craig reconoció haberse declarado culpable en dicho terminal, el 11 de junio.
Dos versiones
Sin embargo, el pasado lunes 27, en conferencia de prensa que ofreció al lado de su esposa, el senador de Idaho declaró enfáticamente “Yo no soy gay y nunca lo fui”, luego de negar que participó “en alguna conducta inapropiada”.
Simultáneamente, al cierre de esta edición, varios medios televisivos difundieron la grabación del interrogatorio que le hiciera el sargento Dave Karsnia, al momento de arrestarlo en el baño del aeropuerto de Minneapolis. Karsnia es el policía encubierto al que aparentemente se aproximó el senador con la intención de entablar una relación sexual.
En dicho documento, el oficial de policía acusa al senador de mentirle durante el interrogatorio. Pero en un momento dado, Craig acusa a su turno al agente de ser éste quien le solicitó sexo.
Por la reelección
La situación de Craig y de su partido se torna muy delicada, puesto que el senador implicado pretendía postular para una nueva reelección en un estado (Idaho), considerado un bastión republicano y con un electorado sumamente conservador.
Una encuesta realizada el martes 28 por la firma “SurveyUSA” y difundida el jueves 30, determinó que un 55 por ciento de los votantes de Idaho cree que Craig debe renunciar y sólo un 34 por ciento considera que debe ser reelegido. Su índice de aprobación –que era de 60 por ciento en un sondeo similar efectuado en noviembre de 2006-, determinó una vertiginosa caída que llega hasta el 34 por ciento, y todo parece indicar que seguirá disminuyendo, de acuerdo a los analistas políticos.
Pide disculpas
Craig –de 62 años, casado y con tres hijos-, viajó de regreso a la ciudad de Boise, en Idaho, donde se dirigió a la prensa desde un estrado, al lado de su esposa, que llevaba anteojos oscuros.
Allí se disculpó con su familia, sus amigos y los residentes de Idaho “por la nube oscura que cubre hoy el estado”.
Tras indicar que el día de los hechos reaccionó “de manera exagerada”, se culpó de haber tomado una mala decisión. “Aunque no participé de ninguna conducta inapropiada en el aeropuerto de Minneapolis o en cualquier otra parte, escogí declararme culpable de un cargo menor, con la esperanza de que desaparecería”.
“No busqué consejo, ni de un abogado, ni de mi personal, amigos o familia… ese fue un error del cual me arrepiento profundamente”, dijo, para denunciar luego al periódico “Idaho Statesman” por haberlo asediado, “a mi familia y a mí, sin tregua y con malicia”.
Confesó también haberse guardado la información sobre su arresto, “pues debí habérselo comunicado a mi familia y amigos”.
La reacción
A todo esto, su colega de bancada, el senador republicano y candidato presidencial John McCain, tuvo una respuesta terminante al ser consultado por una cadena de televisión: “Mi opinión es que cuando alguien se declara culpable de un crimen, ese alguien no debería ser un servidor”.
No fue el único que le retiró su apoyo. El mismo lunes, Craig fue requerido, “por el bien del Senado”, a dejar los cargos que ostentaba en el Comité de Asuntos de los Veteranos y en dos subcomités.
Craig, según fuentes allegadas a su partido, habría salido de vacaciones con su esposa. El tema de su reelección, mientras tanto, parece que está cada vez más lejano de sus propósitos.
Como anécdota, habría que resaltar las declaraciones de Matt Foreman, director ejecutivo de la Fuerza Nacional de Gay y Lesbianas, quien se preguntó, “¿qué pasa con las autoridades electas como el senador Craig?”, para responder él mismo que “ellos defienden los llamados ‘valores de la familia’ y luchan contra las protecciones básicas para los gay, mientras furtivamente buscan a otros hombres por sexo”.
| Organizaciones sindicales |
Demandan no verificar
número del Social |
Mitzi Macias
Washington Hispanic
En las manos de una Corte del Distrito del norte de California se baraja el destino de los más de ocho millones de empleados que se afectarán al ponerse en marcha una nueva iniciativa del Departamento de Seguridad Interna (DHS, por sus siglas en inglés) que consiste en enviar cartas a los empleadores, donde se les notifica que el número de seguro social de su empleado no coincide con los registros de la Administración del Seguro Social (SSA, por sus siglas en inglés). Así lo anunció el jueves 29 de agosto una coalición integrada por organizaciones sindicales, legales y comunitarias, que decidieron demandar al gobierno para anular la medida o por lo menos postergar la ley que entraría en efecto el próximo 14 de septiembre, siendo el martes 4 de septiembre la fecha en que se iniciará el envío de cartas o notificaciones dirigidas a los empleadores.
La demanda argumenta que miles de ciudadanos y residentes legales se perjudicarían con la nueva disposición porque el 70 por ciento de las discrepancias que encuentra la SSA corresponde a ciudadanos estadounidenses. Además se alega que esta verificación de información le otorgaría armas legales a los empleadores inescrupulosos que deseen despedir a un trabajador por el sólo hecho de exigir sus derechos o querer sindicalizarse.
?“Esta regla es una nueva arma para reprimir los derechos de los trabajadores en el nombre de cumplir con la ley de inmigración”, dijo el presidente de AFL-CIO, John Sweeney. “Los empleadores han usado las llamadas cartas de ‘no match’ que siempre ha enviado el Seguro Social para despedir a los trabajadores cuando ellos tratan de organizarse, cuando reportan un reclamo por el salario o por los riesgos en el centro de trabajo. La nueva regla les otorga a los empleadores un fuerte pretexto para poner en práctica esta conducta ilegal”, explica Sweeney.
La demanda legal señala que la nueva regla impuesta por el Departamento de Seguridad Interna amenazará los trabajos de ciudadanos estadounidenses o de otras personas elegibles para trabajar simplemente por un error en la base de datos de la SSA.
De acuerdo a la oficina del inspector general de la SSA, 12,7 millones de los 17,8 millones de discrepancias en la base de datos del Seguro Social es debido a errores tan simples como tipográficos o por cambios de apellido como resultado de matrimonio o divorcio o el uso de múltiples apellidos, caso común entre los residentes extranjeros.
Actualmente, la Administración del Seguro Social tiene más de 250 millones de fichas que no coinciden número y nombre los cuales corresponden en gran porcentaje a ciudadanos estadounidenses y residentes legales de Estados Unidos.
| Llegó al más alto cargo ocupado por un hispano en EEUU |
Alberto Gonzáles se aleja
bajo una lluvia de críticas |
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| Alberto Gonzáles se retira del cargo de secretario (ministro) de Justicia y fiscal general de EEUU, al que llegó en noviembre de 2004 por encargo del presidente George W. Bush. ?Foto: REUTERS |
Víctor Caycho
Washington Hispanic
Criticado por muchos y con poderosos amigos que aún lo respaldan, el secretario (ministro) de Justicia, Alberto Gonzáles, dio a conocer su renuncia al cargo –el más alto al que haya accedido un hispano en toda la historia del país-, medida que hará efectiva el próximo 17 de septiembre.
Gonzáles convocó a la prensa el pasado lunes 27, para informar que el día anterior se había reunido en Texas con el presidente George W. Bush, “y le anuncié mi decisión de concluir mi servicio como Secretario de Justicia de Estados Unidos”.
El primero en reaccionar fue el propio Bush, quien declaró en Texas, antes de viajar de regreso a Washington, DC, que “Al Gonzáles es un hombre íntegro, decente y de principios, y acepté con reticencia su renuncia, con gran aprecio por el servicio que prestó a nuestro país”.
La renuncia del Secretario de Justicia se produce luego de la salida a fines de agosto de Karl Rove, quien era considerado su brazo derecho en la Casa Blanca y “el cerebro” de su reelección presidencial.
Otra importante pérdida para la administración Bush fue la de Donald Rumsfeld, considerado el artífice de la guerra en Irak, quien dejó el cargo en noviembre de 2006, luego de que el partido Republicano fuera derrotado en las elecciones legislativas.
Brillante trayectoria
Alberto Gonzáles nació en Texas y formó parte de una humilde familia de ocho hijos de origen mexicano. En base a su esfuerzo y al de sus padres se graduó con honores en la prestigiosa Universidad de Harvard.
En 1995 fue convocado como asesor jurídico por el entonces gobernador de Texas, George W. Bush. Desde allí nació una amistad imperecedera.
En noviembre de 2004, el mandatario anunció al país la designación de su amigo cercano “Al” Gonzáles como Secretario de Justicia. “Su inteligencia aguda y su juicio seguro –dijo Bush en aquella presentación-, ayudaron a formular nuestras políticas en la guerra contra el terrorismo”.
Duras críticas
Luego de que el alto funcionario diera a conocer su renuncia, líderes de la oposición demócrata celebraron la inminente salida del cargo. “Ningún Departamento de Justicia debería poder convertirse en un brazo político de la Casa Blanca, así esté ocupado por un republicano o un demócrata”, afirmó el presidente del Comité Judicial del Senado, Patrick Leahy. “Nunca fue el hombre correcto para ese trabajo”, martilló por su parte el jefe de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid.
Pero las censuras más acerbas vinieron de parte de Human Rights Watch (HRW), organización defensora de los derechos humanos.
En una declaración firmada por Ken Roth, director ejecutivo, señaló que “la responsabilidad más importante del Secretario de Justicia es decir ‘no’ cuando los responsables del gobierno, incluyendo el presidente, se ven tentados de cruzar las fronteras legales. Y la historia recordará a Gonzáles como al hombre que nunca dijo que ‘no’ a la tortura y a las políticas de detención que violaron las leyes de Estados Unidos y el derecho internacional”
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