| ?La carrera de los antiinmigrantes |
Por: María
Elena Salinas
?Los aspirantes republicanos a la presidencia, Mitt Romney y Rudolph Giuliani, están en una fiera competencia para ganarse los votos y corazones de la base conservadora de su partido. Para lograrlo se han embarcado en una batalla para determinar cuál de los dos es más antiinmigrante. Quieren cerciorarse que los miembros de su partido capten bien el mensaje de que están dispuestos a hacer lo que sea necesario para aplastar a los “ilegales”.
Parece estar muy claro que inmigración será uno de los temas –si no el más importante- que encabezará la campaña para la nominación presidencial republicana. Y, entre más dura sea la línea que siga un candidato, mayores serán las oportunidades de ganar la nominación.
Durante las últimas semanas, Romney y Giuliani se han estado lanzando ataques y contraataques sobre este asunto. El ex gobernador de Massachussets acusa al ex alcalde de Nueva York de haber sido suave con los trabajadores indocumentados creando un refugio para inmigrantes en Nueva York; Giuliani se defiende negando las acusaciones y reclamando que él fue duro en contra de todo tipo de ilegalidad cuando dirigió la ciudad, y recordando a Romney que él no pareció quejarse mucho cuando por lo menos tres ciudades en su estado se declararon “santuario para inmigrantes”.
La “batalla antiinmigrante” empezó con citas de discursos y entrevistas. Pero tratando de dominar la situación, Romney elevó su retórica con un nuevo anuncio de campaña radial, criticando a las llamadas “ciudades santuario” a las que acusa de convertirse en "imanes que atraen a inmigrantes indocumentados y socavan la seguridad en la frontera”. Entre ellas, por supuesto, Nueva York. Aunque en realidad, no lo es oficialmente.
A mediados de agosto, en un discurso en Carolina del Sur, Giuliani había dado a conocer su nueva política migratoria estableciendo que “podemos terminar la inmigración ilegal; les prometo que podemos acabarla”. Giuliani propuso, entre otras cosas, establecer una tarjeta universal de identificación para todos los visitantes extranjeros, y crear no sólo un muro físico, sino uno tecnológico para bloquear el acceso de indocumentados a través de la frontera.
Este debate no sorprendería si no fueran tan evidentes las motivaciones políticas. Cuando era alcalde de Nueva York, Giuliani cantaba en un tono diferente en cuanto a su posición sobre los inmigrantes.
Aquí van algunos ejemplos. Durante un discurso en 1996 en la Escuela de Gobierno Harvard Kennedy, Giuliani dijo: “Nunca podremos controlar totalmente la inmigración. Si alguien controlara totalmente la inmigración en Estados Unidos quizás estaría destruyendo la economía de nuestro país”. En una entrevista con Tim Russert en “Meet the Press” en febrero del 2000, dijo: “No existe un alcalde ni funcionario público en este país que sea más pro inmigrante que yo”. Espere, aún hay más. El mismo año, el alcalde Giuliani dijo: "Los inmigrantes son una fuerza muy, muy positiva para la ciudad; de hecho, la inmigración es la llave para el éxito de esta ciudad”. Y, por supuesto, está el respaldo de Giuliani a la reforma migratoria de Kennedy/McCain en 2006, cuando dijo que “debe existir una manera para que los inmigrantes obtengan la ciudadanía”.
Por su parte, como gobernador de Massachussets, Mitt Romney no fue visto necesariamente como partidario de una línea dura antiinmigrante. El número de inmigrantes indocumentados creció notablemente durante su único término como gobernador de ese estado, según un estudio del Centro Hispano Pew. Y reportes publicados indican que inmigrantes indocumentados guatemaltecos trabajaron durante una década en el equipo que cuidaba el jardín de la mansión de Romney. No existe ninguna indicación de que él trató de investigar su estatus legal, pero parece que le gustaba su trabajo, pues de lo contrario no hubiesen estado allí por tanto tiempo.
Estos vaivenes de ambos candidatos en el tema migratorio no nos sorprenden. Recientes sondeos de opinión muestran que los votantes republicanos favorecen inmensamente un recorte de fondos para ciudades santuario, quieren que el gobierno mantenga la construcción de un muro en la frontera y apoyan la idea de una tarjeta universal de identificación para extranjeros. Asuntos muy específicos en los que Romney y Giuliani se concentran. ¿Coincidencia? Difícilmente. Ya sea por convicción o por conveniencia, podemos esperar una retórica dura en contra de los inmigrantes por parte de los candidatos republicanos en esta competitiva carrera por la Casa Blanca.
(*) Conéctese a www.mariaesalinas.com.
(c) 2007 by Maria Elena Salinas
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