| Líderes y activistas señalan que debe acompañarse de programas sociales |
| Jóvenes se pronuncian contra el toque de queda |
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Una coalición de organizaciones protestaron en la puerta de la alcaldía en Washington DC.
Foto: Álvaro Ortiz/Washington Hispanic |
Mitzi Macías
Washington Hispanic
A una hora y media para que entre en efecto el toque de queda para jóvenes menores de 16 años en el Distrito de Columbia, la coalición de organizaciones que trabaja para servir a la juventud (DCAYA, por sus siglas en inglés) se reunió para expresar su desacuerdo con la nueva medida restrictiva y solicitar al gobierno más recursos para invertir en la juventud.
“Estamos seguros que el toque de queda no va funcionar sino viene acompañado por otros programas educativos y recreativos que les ofrezca alternativas a los jóvenes. Si los muchachos están en las calles es porque los padres no están en casa, pero al mismo tiempo necesitan hacer algo o un lugar donde estar”, señaló a Washington Hispanic Mai Fernández, subdirectora del Centro Latinoamericano de la Juventud, una de las piezas claves del DCAYA.
Según la coalición el adelantar el toque de queda y tomar una actitud represiva más que preventiva entre los jóvenes no es la solución del problema. Además indicaron que la mayoría de los crímenes que han sucedido en Washington DC fueron cometidos por adultos y no por jóvenes. Según un análisis realizado por el Justice Policy Institute sobre el toque de queda en California, no se ha presentado evidencia que la medida haya provocado una reducción del crimen. En condados de California donde se han impuesto las medidas más restrictivas por parte de la policía no se ha visto que haya disminuido el crimen juvenil si se compara con otros condados menos restrictivos con la juventud.
Según el Departamento de la Policía Metropolitana, mientras ciertas categorías de crímenes juveniles como los asaltos han aumentado este año, el 94 por ciento de los arrestos en DC han sido adultos y de los 36 arrestos por homicidio sólo uno era menor de edad.
“Toda una generación está creciendo con pocas oportunidades y sin suficiente esperanza. Sabemos que existe un lazo directo entre el desempleo y la violencia juvenil. Sabemos que la educación es crítica por tal razón debemos invertir en nuestra juventud con especial interés en el entrenamiento académico y laboral”, dijo Eshauna Smith, directora ejecutiva de DCAYA.
Otra de las recomendaciones que se dieron a conocer consisten en trabajar más de la mano con la policía. “Trabajar en programas en conjunto con la policía nos ha dado muy buenos resultados porque nos enfocamos en la prevención”, manifestó la sub. directora del LAYC.
El adelanto del toque de queda, que empieza a las 10 de la noche, forma parte de un paquete de medidas para reforzar la seguridad en el Distrito debido al aumento de crímenes en el área. Las nuevas medidas para evitar el crimen entraron en vigencia por 90 días y el adelanto del toque de queda sólo por 30 días con posibilidad de renovación.
Durante la reunión comunitaria los activistas también indicaron que utilizarán este período para evaluar y demostrar la efectividad del toque de queda. “Estaremos encima del jefe de la policía, Ramsey y de la administración Williams para monitorear el impacto de la llamada legislación de emergencia contra el crimen. Queremos demostrar qué es lo que funciona y qué no, para luego reportarlo a nuestra comunidad. Utilizaremos estos 90 días para aprender y construir las bases para la creación de iniciativas a favor de nuestra juventud”, finalizó Nelson Quintanilla, residente de 19 años y miembro activo del Centro Latinoamericano de la Juventud.
Por su parte el LAYC ha extendido sus horas de trabajo hasta las 9:15 pm. para ofrecer un espacio a los jóvenes donde puedan compartir con otros jóvenes y realizar actividades recreativas como son desde ver una película y/o disfrutar de un pedazo de pizza. Cualquier joven interesado puede llegar hasta el centro localizado en la Columbia Rd, NW, Washington DC.
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| Buscan aprobar proyecto de ley que ampare a las trabajadoras |
Revelan rescate de empleada
doméstica de casa de diplomático |
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Antonia Menjívar de origen salvadoreño es una empleada doméstica explotada por sus patrones y cuyo caso está siendo investigado por el departamento legal de Casa de Maryland.
Foto: Álvaro Ortiz/Washington Hispanic |
Mitzi Macías
Washington Hispanic
Se necesitaron más de seis horas de negociaciones y la intervención no sólo de la policía sino del Departamento de Estado y el Servicio Secreto por tratarse de una empleada que trabajaba al interior de una embajada. En un primer momento el patrón se negó a dejarla salir hasta que prácticamente se vio obligado a otorgarle su “libertad” después de meses de arduo trabajo sin respeto a sus derechos laborales.
Esta es sólo una pequeña recreación de lo que se vivió en una residencia en Maryland el pasado dos de junio donde por decisión de los abogados y autoridades involucradas se han mantenido en reserva los nombres de los protagonistas.
“La trabajadora tiene miedo a las represalias de su ex patrón, porque la han amenazado de actuar contra su familia en su país de origen, Bolivia”, explica la coordinadora del grupo de mujeres de Casa de Maryland, Alexis De Simone.
“Además en estos casos es más complicado porque por tratarse de un hecho ocurrido al interior de una embajada es jurisdicción de otro gobierno. Estos funcionarios no han recibido ninguna penalidad porque no es competencia de nuestro gobierno sino la decisión debe venir de su país y todavía no se ha establecido nada”, agregó la coordinadora del grupo de apoyo de las trabajadoras domésticas.
Este caso representa a las decenas de experiencias que atraviesan las trabajadoras domésticas en el condado de Montgomery donde no gozan de ningún respaldo legal.
Por esta razón esta semana, no sólo se revelaron los dos últimos “rescates”, sino se presentaron los resultados de un reporte donde se refleja con cifras el abuso que se comete con las trabajadoras domésticas en el condado. El informe titulado “Las condiciones de trabajo en el condado de Montgomery de Maryland” es el resultado de una encuesta realizada a 268 trabajadoras del hogar, donde se demostró que más de la mitad de estas trabajadoras que trabajan puertas adentro recibe menos del salario mínimo. La encuesta también arrojó que el 67 por ciento no cuentan con un contrato de trabajo donde se establezcan sus funciones, el 78 por ciento no tiene seguro médico y en el mismo porcentaje carecen de beneficios por jubilación.
“En mi país, mi día de trabajo finalizaba a las 7 pm. y tenía la libertad de hacer lo que quería después de esa hora. Cuando llegamos a este país todo cambió porque me intimidaban diciéndome que aquí no tenía familia y no hablo el idioma y me hacían trabajar todo el día”, dijo una empleada doméstica de origen brasilero, quien presentó su testimonio.
El informe se realizó en colaboración con la universidad George Washington por pedido del presidente del concejo de Montgomery, George Leventhal, con el propósito de tener mayores herramientas para decidir si patrocina o no un proyecto de ley que establece una serie de protecciones para las empleadas domésticas.
El informe en estos momentos se encuentra en la oficina de la Comisión de Mujeres del condado de Montgomery, donde está siendo evaluado para luego presentar el próximo mes de septiembre sus recomendaciones. “De acuerdo a estas recomendaciones y a los hallazgos de las encuestas, Leventhal tomará la decisión final y el proyecto de ley sería presentado ante el Concejo de la ciudad para discutir su aprobación.
La ley
El proyecto de ley que se busca aprobar establece:
• Un pago de un salario de por lo menos US$ 10.50, más el pago de horas extras cuando se pasa de las 40 horas semanales.
• Otorgar seguro médico al trabajador o pagar una compensación de US$ 2.36 por hora trabajada.
• Dos días libres.
• Garantizar el pago de los días feriados y dos semanas de vacaciones al año y tres semanas luego de tres años de servicio.
• Toda trabajadora tiene derecho a ausentarse de su trabajo siete días al año por enfermedad.
• Cada empleada debe tener un contrato de trabajo donde se indique su salario, sus obligaciones y todas las condiciones relacionadas con su empleo, entre otros beneficios.
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| Joven espera convertirse en diseñadora gráfica |
Estudiante y empleada del
año en Hyattsville es hispana |
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Wendy Portillo mantiene su trabajo como empleada municipal de la ciudad de Hyattsville y espera continuar con sus estudios en el Montgomery College.
Foto: Adrián Meshad/Washington Hispanic. |
Mitzi Macias
Washington Hispanic
Wendy Portillo, de origen salvadoreño, es una estudiante que recién acaba de abandonar las aulas de la escuela secundaria que fue testigo de sus primeros logros por su dedicación al estudio y al servicio comunitario. A su temprana edad ya disfruta del reconocimiento dentro de su comunidad al recibir el premio a la Estudiante y Empleada del Año 2006 otorgado por la junta de educación del condado de Prince George.
Portillo, quien nació y creció en Washington DC fue nominada por el trabajo que realiza para la ciudad de Hyattsville. A diferencia de otros estudiantes, Portillo, desde sus épocas escolares ha estado en la búsqueda de oportunidades para salir adelante y cumplir con sus metas.
De esta manera, Wendy Portillo, cuando todavía era alumna de la escuela Northwestern en Hyattsville, fue referida por el coordinador de empleo para los estudiantes de la escuela para que trabajara para la ciudad. Fue así que la colocaron en el departamento de recreación bajo la supervisión del director de recreación, Joanne Mood, y el empleado del departamento, Terry Kenny. Rápidamente Wendy fue aceptada como una empleada municipal de medio tiempo.
Actualmente, Wendy Portillo, continúa prestando sus servicios para la ciudad de Hyattsville y espera continuar sus estudios en el Montgomery College y graduarse de diseñadora gráfica.
El dinero que percibe por su trabajo para la ciudad le ayudarán a ahorrar el dinero necesario para seguir con sus sueños.
Para elegir a la persona merecedora del premio la junta de educación revisa más de 150 solicitudes de estudiantes de las diferentes escuelas públicas de la ciudad de Hyattsville, en el condado de Prince George. Los estudiantes que también son trabajadores son seleccionados y nominados por sus maestros, consejeros y empleadores.
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