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| Patricia Guadalupe |
| Columnista |
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Este
pasado fin de semana se llevó a cabo un debate
sin precedentes: los candidatos demócratas
se reunieron en la Universidad de Miami para un debate
auspiciado por la cadena Univisión que se
suponía iba a ser en español. Pero,
para supuestamente nivelar el campo de juego, Univisión
le requirió a todos los candidatos que hablaran
en inglés y la cadena ofrecería traducción
simultánea. Fue una comedia ver eso, especialmente
cuando dos de los candidatos –el senador Chris
Dodd, de Connecticut, y el gobernador Bill Richardson,
de Nuevo México- hablan español.
Fue absurdo en particular ver al mexicano-estadounidense
Richardson “hablar” con acento sudamericano.
Richardson acusó a Univisión de querer
solamente hacerle caso a los candidatos que llevan
la delantera, los senadores Barack Obama, de Illinois,
y Hillary Clinton, de Nueva York. “Parece mentira
que no dejen que la comunidad latina escuche en su
propio idioma lo que los candidatos tengan que decir”,
dijo Richardson en inglés durante el debate.
Intentó seguir en español pero le dijeron
que no. “Parece que ellos promulgan una política
de sólo hablar inglés”.
Es verdaderamente absurdo que la principal cadena
de televisión en español insista en
realizar un debate en inglés. ¿Cual
es el punto? Para verlo en inglés, el público
muy bien puede ver los muchos debates que ya se llevan
a cabo en otros canales. No tenía ningún
sentido que se pusieran a traducir a un candidato
que ya habla el idioma, especialmente cuando usan
un acento que no le corresponde ni a él ni
a la mayoría de los residentes del país.
Obviamente todos los candidatos no hablan español.
Para ellos se puede proveer un traductor y el público
podría entonces entender. Pero cuando se hace
con gente que ya sabe hablar el idioma, la distracción
es tanta que difícilmente se le hace caso
a lo que dicen. Estamos demasiados muertos de la
risa como para tomarlo en serio, y eso es una pena.
El propósito de tener un debate en Univisión
era para tenerlo en español, ¿por qué entonces
perder el tiempo?
Esta semana, en Washington estuvo el Saulito Arellano
en el Capitolio para cabildear por una reforma migratoria
que le permita a su madre regresar legalmente al
país. Su madre, como muchos sabemos, es Elvira
Arellano, recientemente deportada por estar aquí ilegalmente
y haber estado trabajando con un número de
Seguro Social falsificado. Como Saúl nació aquí,
aquí se puede quedar, pero su madre no. Los
grupos que abogan por los inmigrantes dicen que pese
a la fracasada reforma migratoria en la legislatura,
seguirán cabildeando por una reforma amplia
con pasos hacia la eventual legalización de
los millones de indocumentados actualmente en el
país. Pero pocos le hicieron caso a Saúl
porque ya ese tema se considera fuera del panorama
para el resto de esta sesión legislativa.
Y su visita ocurre la misma semana que el Senado
vota a favor de eliminar los fondos para el programa
piloto que le permite la libre entrada a unos 100
camiones de carga de México. Se suponía
que bajo el Tratado de Libre Comercio se abrirían
las fronteras para el libre intercambio de comercio,
pero varios grupos influyentes han bloqueado la implementación
de la propuesta para dejar entrar los camiones, diciendo
que no son tan seguros como los de Estados Unidos
y Canadá. Si bloquean la entrada de camiones,
seguramente seguirán bloqueando la entrada
de personas.
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guadalupe@washingtonhispanic.com
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