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La
nación entera conmemora del 15 de septiembre
al 15 de octubre el Mes de la Herencia Hispana,
un gran evento que se celebra desde 1968, cuando
lo anunció por primera vez el presidente
de ese entonces, Lyndon B. Johnson, a pedido del
Congreso.
Dicha iniciativa sirvió para reconocer el
aporte de los latinos –efectuado a lo largo
de varios siglos-, a la cultura y tradiciones estadounidenses.
En efecto, dicha proclamación fue el mayor
reconocimiento desde que los inmigrantes llegados
de España colonizaron en 1565 el pueblo
bautizado como San Agustín, en Florida.
El anuncio de Johnson no quedó en simples
palabras sino que pasó a los hechos, creando
gran número de programas federales, que
incluían servicios de capacitación
laboral además de oportunidades educativas
nunca antes vistas. Su objetivo era cerrar la gran
brecha existente entre los latinos y los miembros
de otros grupos poblacionales. |
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No
sólo decretó su llamada Guerra sobre
la Pobreza sino que nombró a un número
récord de hispanos, encargándoles
supervisar los programas establecidos en beneficio
de su propia comunidad.
No hay que olvidar que Johnson era texano y que
fue maestro de niños mexicano-estadounidenses.
Quizá por esa razón los votos de
los electores hispanos fueron decisivos para catapultarlo
al Senado en 1948. Y después a la vicepresidencia
del país.
La celebración del Mes de la Herencia Hispana
se recuerda nuevamente este año. El presidente
Bush acaba de reafirmar que “los hispano-americanos
han fortalecido nuestro país y han contribuido
al espíritu de América”.
Esperamos y anhelamos que esa constante fusión
de la cultura hispana y la estadounidense se sigan
forjando para beneficio de las actuales y las futuras
generaciones. |