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| Patricia Guadalupe |
| Columnista |
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¿Cuántas
veces hay que velar al difunto para que la gente
de verdad esté convencida que ha muerto? Pues
aparentemente interminables veces para los grupos
que abogan por los inmigrantes. La semana pasada
el liderazgo republicano de ambas cámaras
dijo un tajante NO a la idea de que en esta sesión
legislativa votarían los legisladores por
una amplia reforma migratoria, y menos una que incluya
el legalizar a millones de indocumentados actualmente
en el país. Lo dijeron el mismo día
de la marcha convocada por los grupos y poco asistida
por la gente. En la misma, el senador demócrata
Edward Kennedy, un amigo importante e influyente
de la comunidad migratoria, le dijo a la concurrencia
que no se preocupe, que en el nuevo Congreso federal
en enero, si ganan los demócratas (y por lo
menos en la cámara baja tienen buenas posibilidades)
definitivamente se tratará el asunto y se
llevará a un voto. Eso mismo salió de
titular en este periódico el viernes pasado.
Y esta semana los republicanos confirmaron su negativa
de una reforma migratoria al llevar a cabo una audiencia
con sus amigotes donde indicaron que el pueblo estadounidense
no está a favor de una legislación
sobre inmigración, que lo que quiere la gente
es seguridad fronteriza. Por eso, dijo Dennis Hastert,
el presidente de la cámara baja, presentarán
medidas como mayores fondos para contratar más
agentes de la Patrulla Fronteriza, y más fondos
para equipos de vigilancia, entre otras cosas. Cosas
que anteriormente mencioné en este espacio
y que ya se han divulgado por otros medios.
Los grupos que abogan por los inmigrantes dicen que
por supuesto no se rajan y que continuarán
con su cabildeo, sino en este Congreso, pues en el
que viene. Lo cual me parece muy bien. No hay que
perder las esperanzas.
Pero, gente, tampoco hay que perder el tiempo. Esta
semana un grupo de líderes latinos, junto
con varios congresistas latinos, auspiciaron una
conferencia de prensa tipo “rally”, instando
al Congreso a que vote por una amplia reforma migratoria.
Llegaron de todas partes. ¿Y para qué?
Ya la mayoría republicana dijo no, ellos controlan
los votos y se acabó el evento por el momento.
Incluso los líderes demócratas reconocen
que ya no es posible. Pues, ¿por qué darle
esperanzas vacías a los millones de inmigrantes
en esperan? Lo que tienen que hacer estos grupos
en enfocarse en el registro de votantes, algo que
el congresista demócrata Luis Gutiérrez
dijo recientemente. “Se organizaron, protestaron,
marcharon y nos les hicieron caso. Ahora hay que
decir, pues vamos a las urnas”.
Pues, sí. Pero según un reportaje de
la agencia EFE, el registro de votantes latinos va
muy lento. Eso tiene que cambiar.
Y hablando de cambios, sería magnifico que
entre los cambios que hagan los grupos a favor de
los inmigrantes para cuando el Congreso vuelva a
tomar el tema es incluir a más latinos conocidos
e influyentes. Esto quedó muy claro la semana
pasada cuando justo a la misma hora que se llevaba
a cabo la marcha, en el Kennedy Center, la burguesía
latina (palabras del Washington Post) fiestaba el
comienzo del mes de herencia hispana con una cena
de gala y baile. El “no me digas” de
la semana le pertenece a Jaime Contreras, uno de
los organizadores de la marcha. “Se nos pasó.
Debimos haber concordado con ellos para que participaran
y fueran parte del esfuerzo de cabildeo”, le
dijo al Post.
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