Familia
separada por la pobreza |
Niño
salvadoreño busca a su madre
al
otro lado de la frontera |
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Jonnathan
Martínez, junto a su madre, su
abogado y activistas humanitarios, después
de atravesar la frontera y enfrentar un
juicio.
Foto: Liliana Escalante
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Liliana Escalante
Especial para Washington
Hispanic Cuando
Jonnathan Martínez huyo de El Salvador
rumbo a Estados Unidos en busca de su madre,
Rosalía Montoya, tenía apenas
ocho años de edad, demasiado pequeño
para medir los peligros a los que se enfrentaría
al cruzar tres fronteras famosas por la agresividad
de los llamados coyotes y delincuentes al momento
del pase ilegal de quienes están dispuestos
a dejar la vida misma en su intento por alcanzar
la “tierra prometida”.
En su corazón de niño sólo
había la necesidad de volver a ver a
su madre y sentirse seguro en sus brazos, por
eso no dudó, cuando un primo de 18 años
lo animó a huir con él, de la
casa de la tía con la que vivían.
El camino no fue fácil, una prueba de
ello es que el primo desapareció y nunca
más fue hallado. Pero como si el destino
le tendría deparada una misión
especial, Jonnathan logró llegar hasta
el desierto hostil de Arizona y, como un verdadero
milagro fue encontrado por agentes de la Patrulla
Fronteriza, quienes sorprendieron a su madre,
que vive en Los Angeles, al informarle que
tenían a su hijo sano y salvo.
Esto sucedió hace dos años, y
desde entonces se formó una red humana
para evitar que las leyes de inmigración
caigan con todo su peso sobre Jonnathan y sea
deportado, como muchos niños que llegan
en circunstancias parecidas. La Coalición
Latinoamericana Internacional inicio la batalla
legal desde dos frentes, por un lado, se le
está tramitando una solicitud de asilo
por el peligro que representa para el pequeño
regresar a El Salvador y se convierta en un
niño de la calle al lado de pandilleros,
y por otro se está intentando lograr
lo que llaman un Derivado del TPS, ya que su
madre se acogió a ese programa en 2001.
La madre de Jonnathan, Rosalía Montoya,
es una salvadoreña de 32 años
que trabaja en un restaurante de Los Angeles.
Hace seis años vino a Estados Unidos
para enviarle dinero a su hijo y algún
día poderlo traer, pero el pequeño
se adelantó, y con su presencia puso
en la agenda de los temas de inmigración
el caso de miles de niños, que como él,
se quedan en sus países encargados con
un familiar, sin embargo las cosas no siempre
salen como se planean y estos menores muchas
veces caen en el abandono o la delincuencia.
Por eso, cuando el Juez del Tribunal de Inmigración
de Los Angeles, William Martin, le dio a la
defensa hasta el próximo 20 de Agosto
de 2,007 para que sustente su caso de asilo,
Osvaldo Cabrera de la Coalición Latinoamericana
lo considero un doble triunfo, ya que por un
lado significa que el niño seguirá en
este país sin el temor al fantasma de
la deportación y por otro lado el Juez
dio una muestra de consideración a este
caso poco común.
Rosalía, la madre de Jonnathan no ocultó su
alegría a las afueras de la Corte y
confesó haberse sentido muy tranquila,
ya que el Juez durante la audiencia, en todo
momento se mostró “accesible” para
escucharlos, ella estuvo acompañada
por la abogada Julianne Donnelly. “Estoy
muy feliz y confío en Dios que al final
todo saldrá bien” dijo Rosalía.
Por su prate, las primeras palabras de Jonnathan,
que a sus diez años ya sabe muy bien
lo que es defender en corte una deportación,
fueron: “me dieron más tiempo
para quedarme y estoy feliz porque eso, significa
que tendré más tiempo para estar
con mi mamá y más tiempo para
estudiar”.
El caso no es fácil, dice el activista
Osvaldo Cabrera, quien tiene puestas sus esperanzas
en la figura del Derivado del TPS, que de prosperar
podría sentar un precedente legal para
todas aquellas madres salvadoreñas,
guatemaltecas y hondureñas que tienen
niños como Jonnathan.
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