Por:
Liliana Escalante.
Los Angeles.- Septiembre resultó un mes
que inspiró a importantes organizaciones
de Los Angeles que luchan por la legalización
de más de once millones de indocumentados
en Estados Unidos. El Congreso reanuda sus sesiones,
se celebra el Día del Trabajo y esta ciudad
es sede del Congreso Nacional Latino; por eso intentaron
revivir el espíritu de las multitudinarias
marchas de la primavera pasada y convocaron a salir
a las calles para levantar sus voces por causas
que tienen como común denominador la necesidad
de una Reforma Migratoria.
Una de esas causas fue la de la madre mexicana
Elvira Arellano, que se encuentra recluida en una
iglesia de Chicago para evitar su deportación.
La Coalición 25 de Marzo y la Hermandad
Mexicana realizaron una movilización llamada “La
Gran Marcha Laboral por el Trabajador Inmigrante
y la Amnistía General”. Para promover
la participación de madres y familias, llegó hasta
Los Angeles el hijo de Elvira Arellano, Saúl
Arellano, quien a sus 7 años y nacido en
Estados Unidos, está pidiendo a las autoridades
del país que no deporten a su madre porque
regresar a México sería condenarlo
a la pobreza. Se realizó el 2 de septiembre,
y Gloria Saucedo, de la Hermandad Mexicana, dijo
que esta marcha tenía el rostro de mujeres
y niños, porque como Elvira, hay más
600 mil madres indocumentadas que están
con orden de deportación y que por ellas
se pide una moratoria de las deportaciones y las
redadas hasta que salga la tan ansiada Reforma
Migratoria. Mucho se especuló sobre el número
de asistentes que acudiría y si las calles
angelinas serían nuevamente escenario de
ríos de gente gritando ¡Sí se
puede! Sin embargo, de acuerdo con la Policía
de Los Angeles, en la hora de mayor concurrencia
se contaron alrededor de 1.500 personas. Para líderes
comprometidos con la comunidad inmigrante, como
Juan José Gutiérrez, del Movimiento
USA, presente en esta marcha, el entusiasmo y la
energía debe mantenerse porque millones
de familias inmigrantes necesitan regularizar su
estado migratorio en Estados Unidos, para salir
de la oscuridad y evitar seguir siendo victimas
de diferentes formas de abusos.
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Otra fecha que los medios de comunicación
esperaban con mucha expectativa fue el 4 de Septiembre,
denominado “Día del Trabajo y Marcha
de la Solidaridad”. En medio del tradicional
desfile que realizan los llamados “Teamsters” en
la ciudad de Wilmington, al sur de Los Angeles,
un centenar de miembros de la Hermandad Mexicana
se hizo presente para pedir el apoyo de los sindicatos.
Nativo López, máximo dirigente de esa organización, declaró que
el objetivo fue buscar aliados y unir el tema migratorio con el movimiento laboral
para pedir el apoyo de diferentes sectores en la lucha de los trabajadores indocumentados.
Hasta aquí llegaron, no tan inesperadamente, los miembros del grupo antiinmigrante
Minuteman, para hacer escuchar un reclamo, según dijeron, en favor de
la clase media estadounidense. “They are killing our middle class… what
is wrong with you people?” (Ellos (los indocumentados) están matando
nuestra clase media, ¿qué pasa con ustedes?, preguntaba una de
las mujeres, en clara alusión al apoyo que algunos sindicatos le han dado
a los trabajadores indocumentados. La policía actuó de manera enérgica
para retirar a unos 20 “minuteman” y se retiraron como llegaron:
a empujones y empellones sin que la sangre llegue al río.
Para concluir y en el marco del cierre del Congreso Nacional Latino, se anunció que
el programa de manifestaciones terminaría el sábado 9 de septiembre
con una marcha que uniría a todas las organizaciones presentes. Finalmente,
no hubo marcha pero sí se cumplió con una jornada denominada “Justicia
por los Inmigrantes”. Bajo el lema, “Hoy marchamos, mañana
votamos”, se destacó la importancia del poder, que podría
cambiar, de manera real, la inspiración de los discursos políticos:
el poder del voto.
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