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El
discurso que el mandatario de Venezuela Hugo Chávez
pronunció esta semana ante la Asamblea General
de las Naciones Unidas, en Nueva York, es una muestra
de lo equivocado que está el mandatario
venezolano.
Además de causar vergüenza ajena entre
los miembros de la comunidad hispana y provocar
indignación en todos los espectros de la
sociedad estadounidense, Chávez profirió una
serie de insultos en busca de un objetivo personal,
ser el centro de atención de la 61 asamblea
del organismo internacional.
Chávez, claro está, tiene todo el
derecho del mundo a expresar sus discrepancias
con quienes considere conveniente, pero a lo que
no tiene derecho es a entrar en la agresión
personal, la descalificación absurda y en última
instancia los insultos de todo calibre. Dicho mandatario
no debe olvidar que cuando habla en representación
de su país, sobre todo en los grandes foros
internacionales, no lo hace a título personal
sino en nombre de todos los venezolanos, a quienes
representa.
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Creemos sinceramente que la prensa debería de gastar menos tinta en escribir
sobre los incendiarios discursos de este señor, que es Jefe de Estado
y que hace 14 años quiso dar un golpe militar en su propio país.
No es un secreto que la mayoría de los presidentes en América Latina
no comparten el estilo del señor Chávez, pero su condición
de mandatario de un país rico en petróleo hace que a veces miren
al costado y hasta lleguen a aplaudirlo cuando suceden hechos como los que comentamos.
Por nuestra parte, y de acuerdo a nuestras convicciones sobre el papel de la
prensa, ponemos punto final a este tema tan desagradable.
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