| Decenas
de víctimas quedan ciegas |
| Cincuenta
muertos y 700 intoxicados por beber licor adulterado
en Nicaragua |
Managua / AFP
El número de muertos en el noroeste de
Nicaragua por consumo de licor adulterado con
metanol subió el pasado miércoles
a 50, mientras que al menos 700 personas presentaban
síntomas de intoxicación, informaron
fuentes oficiales.
 |
Familiares y amigos cargan el ataúd
que contiene los restos de Alan Acosta, una
de las víctimas fatales que consumió el
aguardiente mezclado con metanol en la ciudad
de León (Nicaragua).
Foto: Oswaldo Rivas / REUTERS |
Otros 25 nicaragüenses que consumieron licor
adulterado, en un caso de intoxicación
masiva que comenzó el 3 de septiembre,
quedaron total o parcialmente ciegos por los
efectos de la sustancia tóxica.
Las víctimas son originarias del departamento
de León y Chinandega, al occidente del
país, donde fueron vendidas cantidades
aun no determinadas de licor procesado de manera
ilegal y artesanal.
Las autoridades consideran, sin embargo, que
la curva de mortalidad comenzó a disminuir
gracias a los decomisos masivos que realizó la
policía y el ejército del aguardiente
mortífero, y los antídotos que
el gobierno consiguió con organismos internacionales
para revertir los síntomas en ciertos
pacientes.
 |
Una enfermera del hospital de León
(Nicaragua) atiende a uno de los centenares
de pacientes intoxicados con el licor “guaro
lijón” adulterado.
Foto: Oswaldo Rivas / REUTERS |
La ministra de Salud, Margarita Guardián,
afirmó que al menos 10 sobrevivientes
de la intoxicación quedaron ciegos y otros
15 con lesiones en los ojos.
Venta inescrupulosa
La emergencia sanitaria comenzó el 3 de
septiembre en el balneario de Poneloya, jurisdicción
de León, 93 kms. al noroeste de la capital,
donde personas inescrupulosas vendieron aguardiente
con metanol, un alcohol tóxico extraído
de la madera, que puede causar la muerte de un
ser humano o causar daños irreversibles
en sus órganos.
Este licor, conocido popularmente como "guaro
lijón", es elaborado de manera artesanal
a base de caña de azúcar y consumido
por personas de escasos recursos económicos.
A pesar de las prohibiciones establecidas por
el Minsa para detener las venta y consumo del
aguardiente envenenado, la gente siguió bebiendo
el licor en bares y establecimientos que desacataron
las medidas, provocando que el mal se extendiera
hacia el departamento colindante de Chinandega,
132 kms al noroeste de la capital.
La Red internacional de Toxicología y
la Organización Panamericana de la Salud
(OPS) proporcionaron antídotos para ayudar
a los pacientes a sobrevivir, mientras Estados
Unidos envió equipos y personal médico
militar de apoyo a León, donde el gobierno
local decretó tres días de duelo
por la tragedia.
"
El destacamento de fuerzas envió dos helicópteros
de evacuación Black Hawk UH-60, con médicos
de lucha de emergencia, un helicóptero
Chinook CH-47 con agua y comida preparada para
su distribución a los afectados en esta
tragedia", precisa un comunicado de la embajada.
Las autoridades presumen que el aguardiente
fue importado de Honduras y El Salvador –donde
hace seis años se registró una
intoxicación similar que dejó 120
muertos- y distribuido en Nicaragua por expendedores,
algunos de los cuales ya fueron detenidos y acusados
en los tribunales por atentar contra la salud
pública.
Mortífero
licor
El metanol, conocido como alcohol metílico
o de madera, es un líquido ligero, incoloro,
inflamable y tóxico que se emplea como
anticongelante, disolvente y combustible, que
puede causar graves daños al ser humano.
“
Los intoxicados con metanol pueden sobrevivir
de 24 a 48 horas después de la ingesta
del tóxico si se les aplica el antídoto
y se les practica hemodiálisis”,
explicó el director del Centro de Toxicología
del Minsa de Managua, Jesús Ruiz.
Las personas intoxicadas con metanol fueron
ingresadas a los hospitales con náuseas, vómitos,
dolor abdominal, visión borrosa, ceguera,
depresión, colapso circulatorio, convulsiones
y los más graves en estado de coma. .
Back
to top
| Durante
actos por el golpe de Pinochet |
| Chile
investiga origen de actos de saqueos y violencia
callejera |
Santiago
/ AFP
La violencia callejera que estalló en Chile
al cumplirse 33 años del golpe del general
Augusto Pinochet encendió un alerta y las
autoridades intentan determinar el origen del fenómeno,
sin descartar la existencia de organizaciones delictivas.
"
Es intolerable y hay que tomar medidas muy serias
y firmes", advirtió el miércoles
13 la presidenta Michelle Bachelet, después
de que por instrucciones suyas se reuniera el Comité de
Seguridad con la presencia de los máximos
jefes policiales y de la Agencia Nacional de Inteligencia
(ANI).
"¿
Por qué está pasando esto en nuestra
sociedad?", se preguntó la mandataria,
mientras Santiago y otras ciudades se recuperan
del impacto que dejaron las violentas manifestaciones
con una cincuentena de heridos y más de
230 detenidos.
Locales comerciales saqueados, incendios,
fogatas, barricadas, disparos de armas
automáticas
y cortes de electricidad marcaron la noche del
11 de septiembre, cuando manifestantes "encapuchados" enfrentaron
a la policía en los barrios periféricos.
Pero la imagen más controvertida fue la
del palacio presidencial de La Moneda impactado
por una bomba incendiaria que lanzó un "encapuchado" del
grupo "Corriente Revolucionaria Anarquista" (CRA),
cuyos miembros se plegaron a una masiva marcha
en homenaje a los más de 3.000 muertos y
desaparecidos que dejó la dictadura de Pinochet
(1973-1990).
Las llamas que la bomba provocó en un ventanal
de La Moneda hicieron recordar el incendio del
palacio gubernamental tras el bombardeo aéreo
que recibió durante el golpe militar, que
culminó con el suicidio del presidente socialista
Salvador Allende el 11 de septiembre de 1973.
El gobierno de la presidenta Bachelet
decidió el
miércoles estudiar una ley que castigue
la presencia de "encapuchados" en las
manifestaciones públicas, adelantaron fuentes
oficiales.
"
Se va a actuar con todo el rigor de la ley para
evitar este tipo de acciones", anunció el
ministro del Interior Belisario Velasco, mientras
el general director de la policía de Carabineros,
José Alejandro Bernales, afirmó que
los protagonistas de los disturbios en los barrios
son "delincuentes que se juntan a hacer daños
y desorden".
Back
to top
|