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| Patricia Guadalupe |
| Columnista |
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Ambas
cámaras del Congreso regresaron esta semana
de su receso de verano para lo que se espera sea
un muy corto plazo de trabajo antes que terminen
el año legislativo y se dediquen a la temporada
de campaña previo a las importantes elecciones
congresionales el 7 de noviembre. Lo que parece quedar
muy claro es que se ha puesto fin a la noción
que este Congreso aprobará una amplia reforma
migratoria. La mayoría republicana, fresquitos
de sus audiencias a través del país,
insiste en que el público estadounidense simplemente
no quiere una reforma migratoria. Lo que quiere,
dice el liderazgo republicano, es seguridad fronteriza,
y a eso se dedicarán en lo que queda de esta
sesión legislativa.
Los que quieran reforma migratoria, que no se vistan
que no van, dijo John Boehner, líder de la
mayoría republicana en la cámara baja. “(Durante
el receso) miles de americanos nos dijeron que sienten
que tenemos una situación de emergencia en
nuestras fronteras”, dijo Boehner.
“ Responderemos
con más agentes de la Patrulla Fronteriza,
más vigilancia, más bardas y muros,
y más tecnología que ayude a prevenir
la inmigración ilegal. El público estadounidense
quiere un buen proyecto de ley sobre inmigración
ilegal, no una versión débil de una
amnistía para indocumentados”, añadió Boehner
durante una rueda de prensa en el Capitolio. “Hay
cosas que podemos hacer y debemos hacer para reforzar
nuestras fronteras”.
A pesar de que la Casa Blanca ha dicho que el presidente
Bush continúa abogando por una reforma migratoria,
queda menos de un mes para terminar esta sesión
legislativa, y no hay “absolutamente ningún
plan”, dijeron allegados al liderazgo republicano,
en entablar el tema de la reforma migratoria. Y el
votar sobre legislación de seguridad fronteriza
le da la oportunidad a la mayoría republicana
de cerrar la sesión sin que sus críticos
puedan decir que no hicieron nada sobre inmigración. “La
seguridad fronteriza tiene que ver con el tema de
la inmigración”, comentó Boehner.
Mientras tanto, a pesar de las varias marchas que
se llevaron a cabo esta semana en Washington y otras
ciudades del país, el asunto de qué hacer
con los millones de indocumentados que ya viven en
el país cae en saco roto. Lógicamente
uno se preguntaría, ¿Cómo el
reforzar las fronteras va a lidiar con el problema
de las personas que ya entraron? Estamos hablando
del Congreso, y la lógica queda fuera.
Pues ahora parece que siempre sí para el ex
congresista demócrata Ciro Rodríguez,
de Texas, quien fuera presidente del grupo de congresistas
hispanos en la cámara baja. Luego de anunciar
hace unos días que se postularía en
noviembre contra el congresista republicano Henry
Bonilla, dijo que se retira de la contienda por razones
de familia y falta de fondos. Justo al día
siguiente y con mucha fanfarria dijo que, pues, luego
de hablar con sus más allegados (que suponemos
incluye gente con fondos instándolo a lanzarse),
se quedará en la campaña. Una de muchas
contiendas electorales del que estaremos siguiendo
conforme se acercan las elecciones.
Y hablando de congresistas, la revista Washingtonian
acaba de sacar su famosa lista, “Lo Mejor y
Peor del Congreso”, donde hablan de quienes
son los mejores/peores líderes, los más/menos
trabajadores, los mejores/peores jefes, entre otras
cosas. Ningún senador latino llegó a
la lista, y en la cámara baja, la representante
demócrata Loretta Sánchez de California
es la única entre los legisladores latinos.
Su “honor”, si se podría calificar
como tal, es estar entre las que más le gusta
la juerga.
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guadalupe@washingtonhispanic.com
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