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| Patricia Guadalupe |
| Columnista |
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Se dice que la derrota es huérfana
mientras que la victoria goza de muchos padres, y
esta semana ello se evidencia en una legislación
que aumentaba en apoyo conforme se acercaban las
elecciones en noviembre. Este pasado miércoles,
50 congresistas republicanos abandonaron al presidente
Bush cuando decidieron votar con la mayoría
demócrata a favor de un proyecto de ley para
el departamento federal de Agricultura que, entre
otras cosas, aumenta fondos para programas de alimentación
destinados a familias pobres (los llamados cupones
de alimentos) y servicios de salud en zonas rurales.
Estos mismos republicanos, como el presidente, habían
criticado el paquete legislativo de 290.000 millones
de dólares como demasiado costoso, y han estado
en una pelea con sus colegas demócratas por
varias semanas. Pero estos legisladores seguramente
tendrán que reconocer que hay no solamente
elecciones presidenciales sino congresionales. Toda
la cámara baja y gran parte de la cámara
alta se postulan en noviembre, y este proyecto de
ley no solamente es una oportunidad para demostrar
que les importa la gente pobre. También trae
unos cuantos proyectitos a sus distritos, y por eso
la medida fue aprobada por 318 votos a favor y 106
en contra. Más que suficiente para superar
un posible veto del presidente Bush.
Ahora pasa al Senado, donde se espera sea aprobado
con suficientes votos también para superar
un veto. Increíble lo que hace una elección
en camino.
Mientras tanto, el comité judicial de la cámara
baja está pidiendo que el Departamento de
Seguridad Doméstica, rinda cuentas sobre el
trato médico que reciben inmigrantes indocumentados
bajo detención en el país. Esto luego
de que se reportaran varios casos de muertes y condiciones
infrahumanas en centros de detención. La congresista
demócrata Zoe Lofgren, de California, presidenta
del subcomité de asuntos migratorios, auspicia
varias audiencias y dice que la información
recibida hasta la fecha demuestra una situación “deplorable” que
atenta contra los derechos humanos.
El Congreso actualmente está considerando
varios proyectos de ley para una mayor vigilancia
de los centros de detención de indocumentados.
También esta semana en la capital federal,
varios supuestos narcotraficantes de Colombia están
enfrentando cargos federales luego de ser extraditados
a varias ciudades de Estados Unidos, incluyendo Washington,
DC. El presidente colombiano Álvaro Uribe
ha querido presentarse como un gobierno a cargo de
la lucha contra las drogas, en parte porque ha cabildeado
sin cesar para que el congreso estadounidense apruebe
un tratado de libre comercio entre los dos países,
algo que seguirá esperando porque los legisladores
de aquí insisten que no ocurrirá, y
menos ahora con las elecciones a la vuelta de la
esquina.
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