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| Presidente
Obama reconoce en reunión con principales
medios hispanos de comunicación |
| Posible
reforma para el 2010 |
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Foto:
Pete Souza/Casa Blanca |
Washington Hispanic fue uno de los medios
hispanos de comunicación invitado
a la Casa Blanca. Su presidente, Johnny
Yataco junto a otros colegas estuvieron
con el presidente Barack Obama para discutir
temas que afectan a la comunidad hispana. |
Mitzi Macias
Washington Hispanic
El presidente Barack Obama
se convirtió en anfitrión de representantes
de los 10 medios hispanos de comunicación
más influyentes, entre los que se encontraba
Washington Hispanic, los cuales fueron invitados
a la Casa Blanca el viernes 7 de agosto. Durante
aproximadamente 35 minutos el presidente Barack
Obama dialogó, con el toque sereno y amical
que lo caracteriza, con cada uno de los miembros
de la prensa sobre los temas que afectan a la
comunidad hispana, donde señaló abiertamente
que está comprometido con una reforma
migratoria integral, pero que no se verá en
el Congreso hasta el 2010.
“
Ser seleccionado para sentarse junto al presidente
y poder preguntarle frente a frente sobre los
problemas que nos afectan es un gran privilegio
y una gran responsabilidad hacia nuestros lectores”,
destacó el presidente de Washington Hispanic,
Johnny Yataco, quien fuera el artífice
de arrancar una sonrisa al presidente al preguntarle ¿Si
tuviera una bola de cristal para cuándo
estaría aprobada una reforma migratoria?.
Ante la interrogante, el mandatario respondió “Si
tuviera una bola cristal sería un presidente
muy popular...y rico”. Posteriormente añadió “no
puedo predecir su aprobación. Haremos
un esfuerzo muy fuerte sobre la reforma migratoria
a comienzos del próximo año...Creo
que veremos la elaboración del borrador
de un proyecto de ley para fines de 2009”.
En las afueras de la Casa Blanca hay cientos
de turistas, como siempre tratando de inmortalizar
su paso por una de las estructuras más
importantes del mundo. Nosotros estábamos
ahí el pasado viernes 7, pero para asistir
a lo que pensamos sería una conferencia
como las que acostumbra a dar el mandatario en
la famosa sala de prensa de la Casa Blanca, rodeados
con cientos de periodistas. Nos equivocamos.
La Casa Blanca había convocado a 10 de
los medios de comunicación hispanos más
importantes de los Estados Unidos y Washington
Hispanic estaba entre ellos.
Al promediar la 1:45 de la tarde nos comunicaron
que la cita con el presidente sería en
uno de los salones de la Casa Blanca y no en
la sala de prensa.
Los medios convocados, entre los que se encontraban
La Opinión de LA, El Nuevo Día
de Puerto Rico, Univision-Nacional, New America
Media, las agencias EFE, Reuters, Notimex y Hispanic
Link, nos dimos con la sorpresa de que estaríamos
sentados con el Presidente en una mesa de trabajo
(“roundtable”) y que los asientos
ya estaban asignados a cada uno de los presentes.
Una vez dentro del cuarto me di con la sorpresa
que junto a mi nombre, en el medio de la mesa,
al lado derecho, no había ningún
nombre, supuse talvez que el asiento sería
para uno de sus asesores.
El presidente ingresó al cuarto y después
de tres pasos ya se encontraba frente a mí,
de reojo mira mi nombre sobre la mesa, extiende
su mano y saluda: “Hola Johnny, ¿cómo
estas?”, “muy bien presidente”,
le respondí. El prosigue a saludar a los
otros nueve invitados, y se sienta a mi derecha.
Por más de 30 minutos dialogamos sobre
temas muy importantes para la administración
Obama con relación a nuestra comunidad
como la reforma migratoria, salud, vivienda y
relaciones internacionales.
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Foto:
Pete Souza/Casa Blanca
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| Periodistas
de diferentes medios hispanos compartieron
una mesa redonda con el presidente
Obama para hablar de temas importantes
para la comunidad hispana que vive en Estados
Unidos. Entre los invitados estuvieron
María Peña, EFE News Services;
Antonieta Cadiz, La Opinion; Johnny Yataco
de Washington Hispanic; Dra. Aliza de Univision-Nacional;
José de la Isla de Hispanic Link;
agencias Reuters, Notimex y El Nuevo Día
de Puerto Rico, entre otros. |
Otros temas de interés
También durante la sesión el presidente
tuvo oportunidad de mencionar sobre su plan para
reformar el sistema de salud, la crisis hipotecaria,
la situación económica, el enfoque
de su administración sobre el control
migratorio y sobre los puntos más relevantes
de la realidad en Latinoamérica, como
la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico,
así como la preservación de la
democracia.
Considerando que luego del nombramiento de Janet
Napolitano como directora del Departamento de
Seguridad Interna las redadas han continuado
y se han ampliado programas como el 287 (g) que
entrena a la policía local para ejercer
funciones de agentes de inmigración manifestó que “Están
menos preocupados de hacer criminales de personas
que simplemente están buscando trabajo.
Nuestra administración está más
preocupada de lidiar con criminales reales y
empleadores que explotan trabajadores y en encontrar
mecanismos donde podamos por fin proveer un camino
para darle estatus legal a las personas que actualmente
se encuentran en el país”.
En este marco el presidente Obama también
reconoció que el sacar de las sombras
a más de 12 millones de indocumentados
deberá esperar hasta que primero se logre
una reforma del sistema de salud y de las regulaciones
para controlar el sistema financiero.
Golpe en Honduras fue “ilegal”
Sobre el análisis de lo que sucede en
América Latina, el mandatario reconoció que
el golpe military en Honduras que destituyó al
presidente Manuel Zelaya fue “ilegal”,
pero al mismo tiempo lamentó no tener “un
botón” para restauralo en el poder.
Igualmente calificó de “irónico” que
ahora lo critiquen por no intervenir de una manera
más directa en la crisis que atraviesa
Honduras y reiteró que su gobierno busca
estrechar los lazos con la región sin “dictar” lo
que sucede con “nuestros vecinos”.
En cuanto a la narco violencia que atraviesa
México, el Presidente Obama señaló que
la respuesta militar del presidente Calderón
es “un acto de valentía”,
pero no comentó sobre si el gobierno mexicano
debe continuar o no con esta estrategia, pero
remarcó que el gobierno, militares y la
policía debe trabajar en conjunto de manera
eficaz para “capacitar a su personal y
cumplir con los más altos niveles del
debido proceso y el respeto a los derechos humanos”.
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