Por:
Liz Sidoti
Las
diferencias son asombrosas. Y eso no sólo
porque uno es veterano, blanco y republicano,
y el otro es joven, negro y demócrata.
John McCain, el virtual candidato republicano,
es más espontáneo y accesible. En
cuanto al aún precandidato demócrata
Barack Obama, es más disciplinado y reservado.
Ambos son escasamente convencionales. Y cada uno
de ellos posee un estilo propio.
Inclusive la postura es diferente. McCain, de 1,70
metros de estatura, y de 71 años, parece
una baqueta de fusil. Todavía se nota su
adiestramiento militar en la Marina. Sus movimientos
son rápidos y suele marchar con los puños
cerrados. A pesar de su informalidad, parece una
persona algo rígida.
En cuanto a Obama, de 46 años, es más
alto que McCain, 1,85 metros. Es delgado, y no
parece caminar, sino deslizarse. Sus modales parecen
de alguien despreocupado. Excepto que sus presentaciones
están pensadas y organizadas muy cuidadosamente.
Esos estilos personales divergentes, podrían
confrontarse en el caso de que Obama obtenga la
nominación presidencial demócrata,
superando a Hillary Rodham Clinton. En estos momentos,
Obama aventaja a Clinton en delegados comprometidos,
en votación popular y en número de
estados ganados. Parece casi imposible que ella
lo pueda superar durante las primarias restantes.
Para cada candidato, la forma en que actuó en
la campaña, podría proveer detalles
sobre cómo actuaría en la Casa Blanca.
A Bill Clinton le encantaba conversar con los votantes,
al punto que muchas veces llegaba tarde a actos
de campaña. Eso no cambió cuando
llegó a la presidencia. En cuanto a George
W. Bush, era conocido por tomarle el pelo a los
periodistas. Bush sigue haciendo lo mismo con la
prensa, desde que está en la presidencia.
Ahora, en el 2008, podemos encontrar lo que sigue.
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En el caso de John McCain:
El senador republicano por Arizona fue el precandidato
más abierto durante la lucha por la
nominación presidencial.
Pero ahora eso está cambiando, tras convertirse
en virtual candidato presidencial. Sus discursos
están escritos de antemano y usa con más
frecuencia podios y dispositivos para leer discursos
en una pantalla, llamados TelePrompTers.
Aún así, McCain tiene arranques
insólitos. Un ejemplo: en una ocasión,
cantó "bomb Iran" (bombardeen
Irán) siguiendo la melodía de "Barbara
Ann", popularizada por los Beach Boys.
Pero ahora McCain ha comenzado a pasar más
tiempo en un avión, y su acceso es mucho
más limitado. "Es más divertido
en autobús", afirmó recientemente.
Y con Barack Obama:
El senador demócrata por Illinois, que
intenta convertirse en el primer presidente negro
de Estados Unidos, ha creado una enorme red de
seguidores, algo que no se veía desde
hace décadas en el país. Sus presentaciones
están cuidadosamente planificadas.
Gigantescos actos de campaña, sin importar
si llueve o haya sol, han marcado su precandidatura.
Millares de personas se congregan para escucharlo.
Ese fue el caso previo a las primarias de Pennsylvania,
cuando ganó Hillary Clinton.
En Filadelfia, 35.000 personas se congregaron
en un estadio para escuchar a Obama.
Cuando aparece Obama en el estadio, precedido
por música de rock, la audiencia se deshace
de emoción. Obama es un orador muy talentoso.
De un carisma natural, se siente cómodo
siendo el centro de atención y hablando
con los votantes potenciales.
Pero en las últimas semanas, al advertir
que la contienda con Clinton en las primarias
de Carolina del Norte y en Indiana iba ser muy
difícil –ganando en el primer estado
y perdiendo ajustadamente en el segundo-, Obama
optó por un enfoque diferente. Dedicó menos
tiempo a los votantes y más tiempo a dialogar
con periodistas.
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