Por primera vez en Virginia durante el trascurso de este ciclo electoral la primera dama del país, Michelle Obama, se lanzó sola al ruedo para hacer campaña por su marido. Vestida en los colores pastel que la favorecen en blusa color turquesa, falda naranja chillón y esos brazos de gacela al descubierto que son ya el ‘look’ de la atractiva y simpática Primera Dama, Obama celebró un discurso frente a unos 400 partidarios del Presidente.
El evento se llevó a cabo dentro de un cálido salón de los Veteranos de Guerras Extranjeras en Minnieville Virginia, estado donde el Presidente mantiene una ligera ventaja en las encuestas en estos momentos y donde el voto Latino será decisivo para su victoria.
Hubo asistencia de varios cuadros Latinos organizados por Melody Gonzalez, Directora del Voto Latino de Virginia para el grupo
“Obama for America”.
La Sra. Obama ensayó lo que probablemente será su discurso básico de campaña delineando los valores y las raíces trabajadoras de su familia y la del Presidente y recordando al público que la primera ley que firmó el Presidente a su entrada en la Casa Blanca fue la de igualdad de pago para mujeres, el llamado “Lilly Ledbetter Fair Pay Act’. Michelle siguió de manera segura y confiada a enumerar los logros de la administración. Confesó que la campaña será dura y reñida y en un momento admitió que el resultado será más apretado que en la primera elección del Presidente.
Mostró su apoyo por el “Dream Act” donde dijo que, “no debemos castigar a los jóvenes nacidos en este país porque sus padres fueran inmigrantes indocumentados”. Señaló que su marido había eliminado la amenaza “del hombre detrás del ataque de 9-11” y dio una lista detallada de los avances que otorga la reforma de salud. Habló de las grandes empresas de automóviles y como todas producen beneficios en estos momentos por primera vez desde 2004 e insinuó que ‘otros’ hubieran dejado que esas empresas se fueran a la quiebra durante la crisis en clara referencia al candidato Republicano Mitt Romney.
Dijo que había que recordar que cuando Obama asumió la presidencia se perdían 750,000 empleos al mes y que durante el mandato de su marido han habido 27 meses seguidos de creación positiva de empleos. Exhortó a los seguidores a trabajar duro por la elección de “esa gran persona que queremos todos”.
Michelle Obama, de una manera seria y disciplinada, cubrió los temas básicos de la campaña; la defensa de la clase media, los derechos de la mujer, el adelanto de los Latinos y la protección de los avances en salud, política extranjera y economía. Ella extiende y amplia la popularidad del Presidente siendo querida por su gracia y perfil de mujer sencilla y de sentido común. Siempre con una sonrisa en la cara y con un porte elegante es una gran ventaja para el Presidente y promete ser utilizada a menudo de esta manera en la campaña presidencial.