La historia de una alumna sobresaliente cuyo único “pecado” es estar indocumentada nuevamente acapara la atención de los medios de comunicación y con una orden de deportación a cuestas recibe de último momento la buena noticia de que el Departamento de Seguridad Interna (DHS, por sus siglas en inglés) decidió postergarla por un año.
Hasta hace unos días la vida de Heydi Mejía transcurría en un completo limbo, entre celebrar su graduación de la escuela secundaria y preparar sus maletas para lo que sería su nueva vida en su país natal, Guatemala, pero que al mismo tiempo la enfrentaría a una realidad completamente ajena para ella. Heydi Mejía de 18 años cruzó el Río Grande junto a su madre a la edad de cuatro años, creció en este país, habla muy poco español y de Guatemala conoce sólo lo que ha leído en las enciclopedias. El viernes se graduó con honores de la escuela secundaria Meadowbrook, en Richmond, y el lunes 11 de junio en la tarde su abogado recibió un fax donde las autoridades de inmigración le anunciaban que habían decidido postergar la orden de deportación de Heydi y de su madre Dora Aldana por un año, hasta el 11 de junio de 2013.
En un importante medio local Heydi señaló que se encontaba “muy contenta y llena de esperanzas” porque ahora no sólo podrá continuar con su sueño de ir a la Universidad para estudiar enfermería, mientras se dedica a la cosmetología a medio tiempo para ayudar a su familia a solventar sus estudios.
Su abogado Ricky Malik ha solicitado a la Oficina de Inmigración y Aduanas la reapertura del caso de Mejía, con lo que podría cancelar completamente la orden de deportación o conseguir una postergación más larga.
Pero, realmente el futuro de muchos jóvenes como Heydi Mejía continúa incierto mientras el congreso no tome verdaderas cartas en el asunto.
Piden a Obama Orden Ejecutiva
Por ahora Heydi Mejía entra a engrosar el débil porcentaje del 7 por ciento de los casos de deportación, que califican para un cierre administrativo, según el Centro de Politicas de Inmigracion bajo la orden discrecional anunciada por el presidente Barack Obama el año pasado. Esta orden ha recibido muchas críticas, por la lentitud en la revisión de los casos pendientes de deportación y por el bajo número de casos que hasta la fecha han logrado ser aplazados.
En la gran mayoría de casos los estudiantes sobresalientes que no son considerados de alta prioridad para ser deportados han logrado que sus órdenes para abandonar el país sean suspendidas por un año, luego de campañas que salen a relucir la realidad de miles de los llamados jóvenes soñadores.
Por la falta de acción del Congreso frente a una reforma migratoria o la aprobación del acta del sueño o DREAM Act, líderes y activistas han pedido al presidente Barack Obama que ponga un verdadero alto a las deportaciones a través de una orden ejecutiva y así se cumpla a cabalidad lo que ordenó el año pasado a las autoridades de inmigración para que revisen y traten condescendientemente los casos de deportación pendiente de jóvenes soñadores, padres de familia con hijos estadounidenses y trabajadores indocumentados que no representan un peligro para el país y no han cometido crímenes graves.
la cifra 1.5% de los casos de deportación revisados hasta las fecha -en total se revisarán 300.000- han sido cancelados, según datos proporcionados por DHS.