Rescatar a la juventud de las propuestas negativas de las pandillas a través de la creación de nuevos programas de prevención y reinserción de las pandillas, fue el objetivo de la visita a Washington DC del viceministro de Seguridad Pública de El Salvador
Douglas Moreno, quien busca el apoyo político y económico para el plan de granjas penitenciarias, pilar fundamental de la política de prevención social del gobierno del presidente salvadoreño Mauricio Funes.
El proyecto de las Granjas Penitenciarias se inició en enero de 2012 con la apertura de la primera granja en Izalco, en el Departamento de Sonsonate, donde fueron ubicadas 91 mujeres que estaban recluidas en la Cárcel de Mujeres. El presidente Funes inauguró la primera etapa de la segunda granja, en la que trabajarán 90 reos.
“Una de nuestras respuestas al problema del hacinamiento en nuestras cárceles sería la consolidación de la idea de granjas penitenciarias”, sostuvo el viceministro Moreno.
Para este proyecto, el gobierno de Taiwán ha donado 2,5 millones de dólares que han permitido echar a andar estos centros, destinados básicamente a la producción agrícola y a la confección de ropa.
Parques laborales en acción
“El programa Parques Laborales de Reinserción en una cultura de paz”, es el segundo programa que busca identificar a jóvenes que habitan en territorio con alta presencia de pandillas y asentamientos urbanos precarios, para formarlos y capacitarlos de manera que respondan a las demandas del mercado laboral.
“Serán las mismas empresas las que colaborarían en la capacitación de estos jóvenes en un esfuerzo por acercarlos a la empresa privada; esta experiencia de Rio Grande y la empresa Lei, que es de capital extranjero, serían los modelos a seguir y están dando las pautas de cómo proseguir”, explica el viceministro.
El tercer programa es el de Formación en Protección Civil para Adolescentes que, según explicó Moreno, planea involucrar a unos 500 adolescentes en riesgo, de entre 14 y 17 años de edad y que no están involucrados con pandillas, para generar las bases comunitarias que permitan el análisis y la reducción del riesgo en dichas zonas.
Sectores involucrados
Moisés Fernández, representante de la Fraternidad Cristiana Intercontinental, expresa que como director de las propuestas que se están realizando, están casi seguros de que El Salvador ha entrado a un nuevo proceso social. “Desde aquí la Fraternidad Cristiana, supervisa el trabajo que hace la empresa Río Grande a través del programa Trabajemos por la Paz, y vemos que se están dando pasos muy firmes en el avance a la realidad de la delincuencia de El Salvador”, señala.
“Invitamos a los salvadoreños a que se sumen a un esfuerzo firme para dar pasos seguros a fin de lograr un trabajo en conjunto entre el gobierno, la empresa privada e instituciones y lideres religiosos”, afirma el representante de la Fraternidad.
El presidente de la empresa Río Grande, Josué Alvarado, expresa que “gracias a estas iniciativas estamos viendo los resultados, vemos cómo los jóvenes están dando un aporte a la comunidad salvadoreña. Y aunque se han creado algunos talleres y panaderías, no es suficiente para albergar la necesidad de jóvenes que buscan prosperar. En Río Grande estamos comprometidos socialmente ya que existe la oportunidad y esperamos que los líderes comunitarios y empresarios locales se sumen para transformar El Salvador”, finaliza.