Mayo 25 de 2013
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Las aventuras de Charlie Ericksen
Por Carolina Landsberger/ Washington Hispanic
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El fundador de Hispanic Link, primer servicio nacional de noticias escrito por latinos sobre la comunidad hispana, nos habla sobre sus inicios en el periodismo y su relación con el mundo latino.
Charlie nos cuenta las aventuras de su vida. Foto:Oliver Contreras / Washington Hispanic.

Al abrir la puerta de la oficina de Charlie, lo primero que vemos es el retrato a lápiz de su esposa Tana. Sebastiana Mendoza, compañera de vida de Charlie por 42 años, partió de este mundo el año 1996 aquejada de cáncer, sin embargo, siempre ha estado y estará presente en la vida de Charlie y de quienes lo rodean.

En la pared contraria al retrato de Tana, casi no queda espacio para colgar otro galardón recibido por este laureado periodista, quien ha ejercido la profesión por más de seis décadas.

Origen y Destino
Este “gringo” reconocidamente vinculado con la comunidad latina tuvo su primer acercamiento al mundo hispano después de los veinte años. Hijo de una inglesa, que luego de emigrar a Canadá vino un día a visitar Estados Unidos y no se fue nunca más, y con un padre de origen noruego, aunque confiesa que durante su crianza nunca tuvo ningún tipo de acercamiento a lo hispano, el mundo de los inmigrantes no le era ajeno. “Cuando mi mamá conocía a alguno de nuestros amigos mexicanos ella muchas veces les comentaba que también era una espalda mojada”, nos cuenta, riéndose, Charlie.

Su infancia transcurrió tranquilamente entre Chicago y California, en el seno de una familia de clase media. Cuando egresó de secundaria, asistió a la prestigiosa Universidad de Stanford, sin embargo, tuvo que retirarse luego de un par de semestres “por problemas de salud”: “creo que a los 17 años no estaba realmente preparado para la vida universitaria, no tenía hábitos de estudio.

Me lo pasaba jugando póker y bridge todas las noches y casi no dormía”, comenta Charlie, quien luego de dos semestres de dormir poco y mucho peso perdido, abandonó su primera experiencia universitaria por una vida más saludable.

Pescador de historias
Cuando estaba en segundo año de primaria, escribió un poema para la escuela. Su madre le dijo que era un buen escritor. El le creyó y desde entonces supo a qué se dedicaría en la vida, así que al dejar los estudios comenzó a buscar trabajo y encontró un puesto de copy boy en el periódico Los Angeles Mirror. Luego de algunos meses de ser el niño de los mandados de los periodistas, se le presentó la oportunidad de escribir la columna de pesca del diario “afortunadamente para mí, nadie más sabía de pesca”, comenta Charlie, a quien los viajes de pesca que periódicamente hacía a La Ensenada con su padre, le sirvieron para comenzar su carrera periodística.

Lamentablemente, la felicidad de estar haciendo el trabajando que siempre soñó no duraría mucho tiempo, pues en ese tiempo había que inscribirse en el proceso de reclutamiento para el ejército de manera obligatoria. Para Charlie, la opción de enlistarse en la guardia nacional para evitar el ejército, no sirvió de mucho. “El presidente federalizó la guardia nacional y nos reclutaron a todos automáticamente en el ejército”, cuenta Charlie, a quien enviaron a Japón y a Corea durante los dos años que permaneció el las listas de la institución.

La experiencia, sin embargo, no fue del todo mala y le permitió estudiar en México utilizando el beneficio del ejército para soldados, conocido como “GI Bill”. “La verdad es que yo no quería ir a la universidad, pero hicieron por primera vez elegible una universidad extranjera y la idea me entusiasmó”, relata Charlie, quien partió a estudiar a ciudad de México sin hablar una gota de español.

Durante su estadía en México, Charlie, quien continuaba escribiendo para el Mirror, se enteró de “la operación espaldas mojadas”, del gobierno de Estados Unidos, durante la cual se deportaron más de un millón de mexicanos. Su vocación periodística le instó a cubrir la historia de una perspectiva distinta. “Estaba con mi compadre Ricardo Ávila y, después de algunas cervezas, decidimos que íbamos a cruzar la frontera como mojados y lo hicimos. Nos quedamos trabajando con ellos durante 10 días y de ahí salieron una serie de artículos”. ¡Eso fue entretenido!, dice.

Historias como ésta, dejan en claro por qué el servicio de noticias fundado por él y su familia, Hispanic Link, ha servido de escuela a más de 300 periodistas de origen latino y han hecho a Charlie merecedor de todo tipo de reconocimientos en el mundo latino y periodístico de Estados Unidos.

Charlie y Tana
Mientras estudiaba en el Mexico City College, Charlie y sus amigos aprovechaban las temporadas de vacaciones para viajar a un pequeño pueblito de Oaxaca llamado Bahía La Ventosa. “Ahí todo era muy barato. Por ejemplo, todas mis necesidades, como cigarros y cerveza (ríe), las cubría con 5 centavos. Podíamos fumar y tomar por poco dinero y el pueblito era muy bonito, había buena pesca, buena comida, buena gente y bonitas muchachas”.

Tan encantado quedó con este lugar donde no había electricidad ni agua potable, que cuando terminó su estadía en Ciudad de México, volvió a Estados Unidos a reunir dinero para irse a vivir una temporada a Bahía La Ventosa. “Compré un jeep usado por 400 dólares y partí en mi jeep, con los 1500 dólares que ahorré, a vivir La Ventosa”, dice Charlie, quien además nos cuenta que durante el tiempo que estuvo allá salía a pescar todas las mañanas con los hombres del pueblo y dedicaba algunas horas al día a escribir una novela que nunca publicó, “pero que terminé, que era lo importante”.

En La Ventosa encontró a su mujer, “vivía en una casita al lado de la mía. Yo me enamoré de ella”, nos cuenta con una sonrisa en el rostro mientras nos muestra una foto de su matrimonio en la playa “nos casamos descalzos, luego de un largo tiempo de cortejo y de pedirle permiso “a todos los amigos y familiares”, porque su familia era muy estricta.

Charlie y Tana se mudaron a Estados Unidos al poco tiempo de nacer su primer hijo, por un mejor futuro para su familia. Tuvieron 5
hijos en total y estuvieron juntos 42 años, hasta que un cáncer se llevó a su compañera de vida.

Para finalizar la sesión de fotos al terminar la entrevista, Charlie pide que le tomen una foto junto al retrato de Tana. Comenta que es increíble lo bien que el dibujo capturó su esencia. La mira, le tira un beso y posa junto a ella.

Los favoritos de Charlie
Color: Azul
Animal: Oso Hormiguero
Comida: Cualquier cosa con mole
Música: Sandunga
Músico: Los mariachis
Libro: No sé
Película: Popeye
Actor: Cantinflas
Lugar: Oaxaca

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