El pasado lunes 2 de julio se cumplió el 48 aniversario de la Ley de Derechos Civiles promulgada por el presidente Lyndon Johnson.
Un documento que en su Título VI declara: “Ninguna persona en los Estados Unidos deberá, sobre las bases de raza, color u origen nacional, ser excluido de participar, o negársele los beneficios o ser sujeto a discriminación bajo cualquier programa o actividad que reciba asistencia federal”.
Esta Ley que data de 1964 tiene una amplísima proyección. Por ejemplo, su Título VI aplica para todas las escuelas, los colegios superiores y las universidades, que reciben asistencia financiera federal, como señala el Secretario de Educación, Arne Duncan.
“El progreso que hemos hecho para cumplir con la promesa de dar iguales oportunidades educacionales está marcado por significativos avances hechos por los estudiantes de color a través de toda la nación… desde el creciente número de minorías raciales con diplomas de secundaria y grados de bachiller hasta el aumento de la atención y los servicios diseñados para reunir las necesidades educacionales de los estudiantes de Inglés, de lo que estamos muy orgullosos”, afirma.
También reconoció que “una ostensible brecha” persiste entre la gente de color y los otros grupos. “Los índices de diplomas de la secundaria y de graduación de Bachiller para los estudiantes negros, hispanos, indios-americanos, nativos de Alaska y otras minorías raciales y étnicas son aún demasiado bajas que aquellos de los blancos”, indicó Duncan.
Al igual que Duncan, Washington Hispanic considera que esas barreras deben ser desmontadas, para cumplir con el compromiso de ofrecer “una educación igual y equitativa para todos”.