Aprender inglés, completar la educación secundaria o adquirir nuevas herramientas laborales puede marcar el comienzo de una vida con mayores oportunidades. Ese es el mensaje de la Escuela Pública Chárter Internacional Carlos Rosario, institución que desde hace 52 años brinda educación gratuita a adultos inmigrantes en Washington, D.C.
En entrevista con Washington Hispanic, Santiago Sánchez, director del campus de Harvard Street, destacó que la educación permite a los inmigrantes avanzar económica y profesionalmente, desenvolverse con mayor seguridad en la comunidad y construir un mejor futuro para sus familias.
“La escuela Carlos Rosario es una escuela para adultos que ha estado funcionando durante 52 años. Es gratuita para los residentes del Distrito de Columbia y nuestra población principal son adultos inmigrantes latinos, que representan aproximadamente el 75% de nuestros estudiantes”, explicó Sánchez.
La misión de la institución, agregó, es ofrecer una educación de alta calidad y proporcionar a sus alumnos los conocimientos que necesitan para desarrollarse académica y económicamente en Estados Unidos.
INGLÉS Y GED EN ESPAÑOL
El campus de Harvard Street ofrece clases de inglés como segundo idioma, desde alfabetización básica hasta niveles intermedios. Los estudiantes pueden comenzar desde cero y desarrollar progresivamente sus habilidades para leer, escribir, hablar y comprender el idioma.
También se imparte el programa de GED en español, que permite obtener una acreditación equivalente al diploma de secundaria o high school en Estados Unidos.
La escuela cuenta, además, con programas de preparación para la ciudadanía y capacitación para pequeños negocios. Estos últimos están disponibles para personas de diferentes localidades del área metropolitana de Washington, mientras que los programas académicos regulares requieren que los participantes residan en el Distrito de Columbia.

Pero el apoyo de Carlos Rosario va más allá del salón de clases. Los estudiantes pueden recibir orientación emocional, información sobre servicios médicos, ayuda para buscar empleo y acceso a ferias de trabajo y de salud.
“Todo comienza con mejorar su educación, pero también queremos que conozcan los servicios que existen en la comunidad y conectarlos con esos recursos para que continúen desarrollándose en la salud, el trabajo y la educación”, manifestó Sánchez.
NUNCA ES DEMASIADO TARDE
Para el director, la edad, las responsabilidades familiares o una agenda ocupada no deben impedir que una persona regrese a estudiar.
“En Carlos Rosario creemos en las segundas, terceras y cuartas oportunidades. Mientras el estudiante tenga ganas de aprender, nosotros vamos a apoyarlo para que alcance sus metas”, afirmó.
Sánchez señaló que los adultos generalmente regresan al salón de clases porque desean alcanzar un objetivo concreto. Para algunos, aprender inglés significa poder conversar con los maestros de sus hijos; para otros, representa la posibilidad de solicitar una cita médica sin ayuda, obtener una certificación profesional, completar el GED o aspirar a un empleo con mejores condiciones.
“El inglés puede ser la puerta de entrada, pero no es el final. El futuro puede ser tan grande como sean sus sueños”, expresó.
Reconoció que estudiar mientras se trabaja y se atiende a una familia exige esfuerzo, constancia y sacrificio. Sin embargo, explicó que la escuela comprende las circunstancias de sus alumnos y ofrece cierta flexibilidad, siempre que mantengan la comunicación y el compromiso con su educación.
Cada persona, agregó, avanza a su propio ritmo. Algunas pueden cumplir sus metas en seis meses y otras necesitan dos años o más.
“La meta es individual. El progreso debe compararse con uno mismo y no con los demás”, sostuvo.
UNA INVERSIÓN PARA TODA LA FAMILIA
Sánchez hizo un llamado especial a los inmigrantes latinos, quienes con frecuencia cumplen largas jornadas laborales y sacrifican tiempo con sus seres queridos para salir adelante.
“Sabemos que nada es fácil. Sabemos lo que significan las largas horas de trabajo y sacrificar tiempo con la familia. Hagamos que ese sacrificio valga la pena mediante la educación, para mejorar nuestro empleo, nuestros ingresos y, en el futuro, ofrecer más calidad de vida y más tiempo a nuestras familias”, señaló.
El impacto de esa preparación, afirmó, no termina en el estudiante. Cuando una persona mejora sus conocimientos y oportunidades, los beneficios también alcanzan a sus hijos, su hogar y la comunidad que la rodea.

CÓMO COMENSAR
Para ingresar a los programas académicos, los interesados deben demostrar que viven en Washington, D.C. Entre los documentos aceptados pueden encontrarse comprobantes de pago, registro de vehículos, declaraciones de impuestos, contratos de alquiler o facturas de servicios públicos.
Sánchez reconoció que muchos inmigrantes no cuentan con documentos a su nombre, especialmente cuando acaban de llegar o viven con familiares. No obstante, aseguró que esa situación no debe desanimarlos.
“Que eso no los detenga. Deben acercarse, preguntar y conocer las opciones disponibles”, indicó. La escuela puede orientar a los solicitantes y, en determinadas circunstancias, realizar visitas domiciliarias para comprobar su residencia y facilitar la inscripción.
El primer paso, afirmó, suele ser el más difícil, pero también el más importante.
Al concluir la entrevista, Sánchez dejó una invitación a la comunidad: “Que vengan con nosotros, que se sientan orgullosos de ser latinos, de ser inmigrantes y de educarse como adultos, porque somos un gran ejemplo para nuestra comunidad”.
La Escuela Carlos Rosario busca demostrar que nunca es demasiado tarde para aprender. Para quienes desean mejorar su inglés, terminar sus estudios o prepararse para una nueva oportunidad laboral, regresar al salón de clases puede convertirse en el primer paso hacia un futuro diferente.
Para más información, visite: https://www.carlosrosario.org/courses/registration-information/


